Mujer bailando en una fiesta mientras escucha música con unos cascos

Toda la verdad y nuevos datos sobre los 'pinchazos' en discotecas y fiestas de España

Cada vez son más las hipótesis que apuntan a que no existen sustancias en los 'pinchazos'

Además de las de casos de Covid y por las de calor, España ya tiene una nueva ola: la de los ya conocidos ‘pinchazos’ para una presunta sumisión química. Tras ser detectados por primera vez hace unos meses en países como Bélgica, Francia, Reino Unido o Irlanda, España ha recogido en tan solo unas semanas más de 63 denuncias por este motivo.

Cada vez son más las mujeres que aseguran haber recibido estos ‘pinchazos’ durante celebración de fiestas, festivales y discotecas. Hasta ahora, detrás de estas agresiones se había supuesto una intención de sumisión química hacia las víctimas para cometer agresiones sexuales. Sin embargo, esta teoría está perdiendo cada vez más fuerza, pues, tras todos los casos analizados, no se ha encontrado más que un único caso de una chica que sí dio positivo en tóxicos.

Las comunidades con más ‘pinchazos’

Cataluña y el País Vasco, han sido sin duda las comunidades que más avisos por esta práctica han recibido. Con 23 casos, el territorio catalán encabeza, por mucho, el número de denuncias sobre el resto del territorio nacional.

Con estas espantosas cifras, el presidente de la Generalitat, Pere Aragonés, ha pedido a la ciudadanía "estar alerta, denunciar y aislar" a los autores de los pinchazos. También ha remarcado que "esto no es una cuestión de las mujeres cuando van de fiesta, esto nos interpela a todos".

Imagen de droga, unas pastillas y una jeringilla.
Aumenta el número de denuncias ante el temor de una posible sumisión química | Canva

Con 12 denuncias formalizadas, dos en Gipuzkoa y una decena en Bilbao, el Gobierno vasco también trabaja en un protocolo de actuación coordinado. Salud, Seguridad y Justicia se han reunido ya varias veces tras las investigaciones que está llevando a cabo la Ertzaintza.

El temor a una posible sumisión química se extiende por toda España, aunque no ha llegado a todos los territorios. Entre las comunidades que sí han registrado denuncias por ‘pinchazos’ se encuentran: La Comunidad Valenciana (4 casos oficiales), Baleares (6 registrados), Cantabria (11), Aragón (1), Castilla-la Mancha (1), Andalucía (8) y Asturias (1).  

Ningún caso de agresión sexual o delito

Hasta la fecha, de todas las denuncias presentadas por las víctimas que afirman haber sido ‘pinchadas’, no se conoce ninguna agresión sexual vinculada. Ante el panorama, la consejera de Igualdad, Justicia y Políticas Sociales, Beatriz Artolazabal, ha llamado a la calma y la prudencia. Ha descrito estos casos como "una nueva forma de violencia hacia las mujeres", que no puede derivar en una "vuelta al miedo, que es la verdadera amenaza".

Sanitario extrayendo sangre de un brazo
Tras los análisis realizados, no se han encontrado sustancias en la mayoría de denuncias | Canva

Con los casos denunciados que se multiplican por todo el país, el Servicio Extremeño de Salud (SES) ha emitido una alerta sanitaria para informar a sanitarios y ciudadanos del procedimiento a seguir ante los ‘pinchazos’. A pesar de que aún no se han documentado casos en Extremadura, el Gobierno regional ha catalogado estos sucesos como un “problema emergente”.

La única chica positiva en sustancias tóxicas

De las más de 63 denuncias presentadas, ninguna de las víctimas ha dado positivo en sustancias tóxicas tras el examen toxicológico realizado, menos en un único caso. Ha sucedido en Gijón, donde una niña de 13 años acudió a denunciar que le habían pinchado durante las fiestas del barrio de Montevil. Las pruebas que se le realizaron en el hospital de Cabueñes han resultado ser las únicas que certifican una intoxicación en todo el país.

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Al ser un caso aislado que se sale de la línea del resto, los expertos se empiezan a cuestionar si realmente existe la intención de someter sexualmente por sumisión química a las víctimas. La mayoría de hipótesis apuntan a una intimidación o pretensión de atemorizar a las víctimas.

Inyeccion con aguja fina y restos de liquido en la punta
El poco tiempo y el tamaño de las marcas hacen descartar el uso de químicos  | Getty Images

Según la empresa Energy Control, “hay varias piezas que no encajan” para creer que se esté inculcando sustancias a las víctimas de ‘pinchazos’.

"Estas sustancias han de ser administradas de modo intramuscular. Esto significa que tienes que tener una aguja muy gruesa y clavarla varios centímetros bajo la piel. Además, hay que administrarla lentamente, en torno a 20 segundos, porque es bastante cantidad de líquido. Es una experiencia bastante dolorosa", ha explicado Mireia Ventura, jefa de análisis del citado laboratorio, a El Confidencial.