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Salen a la luz las últimas horas de los terroristas de Barcelona y Cambrils

Un repaso a los últimos movimientos de los cinco terroristas de Cambrils en la tarde del 17 de agosto
Agentes del GEI, del ARRO y de la policía científica de los Mossos d'Esquadra en Cambrils. | EspañaDiario.es

 

Eran las cinco de la tarde del 17 de agosto de 2017 cuando la historia de Barcelona cambió para siempre. Una furgoneta blanca entró en la zona central de la Rambla de la capital catalana, llevándose por delante la vida de más de una decena de personas. Sobre los atentados de Las Ramblas se llenaron informativos y reportajes en las horas siguientes al ataque, pero las últimas horas de los terroristas, previas a su último golpe en la localidad de Cambrils (Tarragona) y a su caída a manos de los Mossos d'Esquadra, habían quedado más en la sombra mientras se desarrollaba la investigación del caso.

 

Younes Abouyaaqoub se esfumaba de Barcelona. Se le había visto huir por la Diagonal y conducía un coche robado en Sant Just Desvern. A su lado, yacía el cuerpo sin vida de Pau Pérez. Las horas pasaban lentas y poco a poco se iban conociendo más detalles del atentado de Barcelona. En un primer momento, al ataque parecía propio de un lobo solitario: el atropello con una furgoneta es el ataque que necesita menos colaboración y preparación.

 

Pero la aparición de una segunda furgoneta en Vic, la detención de Driss Oukabir en Ripoll, la de Mohamed Houli Chemlal en Alcanar y la rueda de prensa de Josep Lluis Trapero a última hora, pusieron al descubierto la relación entre el ataque de Barcelona y el chalé de Alcanar que había explotado horas antes. Había un grupo organizado —decapitado por la explosión— y libre, y nadie sabía cuántas personas más podían estar implicadas.

 

El camino sin retorno de los terroristas de Cambrils comenzó poco después del ataque de Younes. Todo se había precipitado. Moussa Oukabir, Said Aallaa, Omar Hychami, Mohamed Hychami y Al-Houssaine Abouyaaqoub habían estado colaborando con el imán de Ripoll y con Younes Abouyaaqoub, Driss Oukabir i Mohamed Houli Chemlal para preparar un gran atentado en Barcelona y París el 20 de agosto. No obstante, todo se había ido al traste y se vieron atrapados.

 

No había vuelta atrás, matar o morir.

Las últimas horas de los terroristas de Barcelona y Cambrils

El conductor de la furgoneta de la Rambla, Younes Abouyaaqoub, fue visto por un testigo durante la mañana del 17 de agosto en Ripoll, con Mohamed Hychami y un tercer hombre. Era una persona de unos 40 años y pelo canso que también había contactado con el imán Abdelbaki Es Satty, el presunto autor intelectual de los atentados. Sabían lo que había pasado en Alcanar y sabían que era cuestión de horas que los Mossos d'Esquadra, que en aquél momento estaban inspeccionando el laboratorio de explosivos improvisado, llegaran hasta ellos. El cuerpo del imán, la documentación y las imágenes recogidas los acabarían relacionando con la explosión de Alcanar.

 

Los dos se marcharon de Ripoll con una furgoneta, blanca igual que la que hicieron servir para el atentado en Barcelona. Pero alrededor de las 3.30 de la tarde Mohamed Hychami fue visto solo en Cambrils en la AP-7, después de sufrir un accidente con su Renaul Kangoo. Resultó ileso y pudo marcharse del lugar, entrar en una gasolinera, pedir una botella de agua y seguir su camino.

Los terroristas de Barcelona y Cambrils comprando un hacha. | EspañaDiario.es
 

La investigación les pierde la pista hasta que son grabados por las cámaras de seguridad de una gasolinera, a las seis de la tarde. El hermano del conductor de la Rambla, Al-Houssaine Abouyaaqoub, entra en una gasolinera de la AP-7 solo, recarga el móvil, lo hace servir y sale del establecimiento, Más tarde, a las 8.45 de la tarde, los terroristas vuelven a la gasolinera de Cambrils y compran tabaco mientras hacen bromas entre ellos. Esta vez son tres: Moussa Oukabir, Omar Hychami y Al-Houssaine Abouyaaqou. Con el Audi A3 que habían alquilado y que los Mossos conocían, se van de la gasolinera. Mohamed Hychami no estaba con ellos porque se había ido caminando después del accidente en la AP-7.

 

Compran armas blancas en un bazar de Cambrils

A las 9.30 vuelven a ser grabados, esta vez con Mohamed Hychami y un nuevo acompañante: Said Aallaa. Los cinco entran en un almacén de Mercasa, al lado de la N-340 y compran cuatro cuchillos y un hacha. Aprovechan para comprar cinta adhesiva, la misma que harán servir más tarde para los cinturones explosivos falsos. En el sumario de la investigación de los atentados que ha salido a la luz en los últimos días se pueden ver las imágenes de las armas que compraron.

Una de las armas que los terroristas de Cambrils compraron antes del ataque. | EspañaDiario.es

 

Uno de los cuchillos que los terroristas compraron en Cambrils. | EspañaDiario.es

 

A las diez de la noche, tres horas antes de los ataques en Cambrils, los terroristas entraron de nuevo en una gasolinera y compraron comida, una tortilla de patatas y otros productos. Es entonces cuando se dirigen a Riudecanyes, a un restaurante abandonado. Si bien la compra de los cuchillos demuestra que los terroristas improvisaron el ataque, cuando lo tuvieron todo a punto buscaron un lugar abandonado para su última cena y acabar de planificar el ataque. En esos momentos, Cataluña estaba bajo la atenta vigilancia de los Mossos d'Esquadra, que llevaron a cabo el dispositivo Cronos. Sus nombres y fotografías ya estaban en todas las comisarías de Cataluña y los medios las comenzaban a publicar.

 

Jóvenes de Riudecanyes se discutieron con ellos

Un grupo de jóvenes de Riudecanyes vio a los terroristas. En aquél momento no le dieron más importancia, ¿quién iba a pensar que aquellos individuos podían tener algo que ver con los atentados de Barcelona, que había sacudido España pocas horas antes? Nadie. Se discutieron, se lanzaron algún insulto, pero no fue a más. Más tarde, cuando las fotos de los terroristas se hicieron públicas, los jóvenes explicaron a sus padres que se habían enfrentado a ellos. Atemorizados, los padres le explicaron lo ocurrido a los Mossos y la policía pudo llegar hasta el restarurante en ruinas, a pocos metros del pantano. Agentes de la brigada antiterrorista peinaron la zona, buscando hasta el más ínfimo detalle de lo que hubieran podido haberse dejado atrás.

 

El «Camino sin retorno» de los terroristas

Desde las 10.30 hasta la una de la madrugada los terroristas estuvieron en aquél restaurante abandonado. Gracias a las investigaciones de los Mossos d'Esquadra en el lugar de los hechos y de los informes que redactaron los agentes de la Comisaría General de Información, que se ha conocido ahora con el levantamiento del secreto de sumario, han salido a la luz muchos más detalles de lo que hicieron en esas horas previas al ataque.

Imagen de los productos que encontraron en el antiguo restaurante de Riudecanyes. | EspañaDiario.es

 

Los cinco terroristas cenaron y bebieron cerveza y vodka. Aunque el sitio estaba lleno de escombros y de suciedad, los Mossos pudieron descartar muchas de las cosas que ya había en el rellano, delante del antiguo establecimiento. De esta manera, los investigadores confirmaron que los terroristas comieron y bebieron allí antes de bajar a Cambrils, dónde tenían intención de sembrar el caos. Pese a sus creencias musulmanas, se bebieron una botella de vodka, varias latas de cerveza y bebidas energéticas. El sumario del caso incluye imágenes de las botellas y latas que los agentes hallaron durante la inspección ocular que se hizo el 19 de agosto, tras ser alertados por los vecinos de Riudecanyes.

 

Sumario del caso: una lata de cerveza consumida por los terroristas en Riudecanyes. | EspañaDiario.es

 

El pasaporte de Younes en Riudecanyes

En el lugar de los hechos también encontraron los restos de los pasaportes del terrorista de la Rambla, Younes Abouyaaqoub, y de Mohamed Hichamy, que también figuraba en un carné de conducir. En el sumario se pueden apreciar las imágenes de los documentos, un hecho que agilizó la identificación del carnicero de la Rambla, que aún no había sido detenido.

 

Imágenes de los pasaportes y del carné de conducir de uno de los terroristas de Cambrils, en Riudecanyes. | EspañaDiario.es

 

El día 19 los Mossos encontraron su pasaporte en Riudecanyes y fue el día 21, a la una del mediodía, cuando pidieron públicamente la colaboración ciudadana para encontrarlo. Cabe destacar que desde que había escapado de Barcelona no se le había vuelto a ver. No obstante, Younes Abooyauqoub no estuvo en Riudecanyes; el pasaporte lo llevó Mohamed Hychami, quien estuvo con él por la mañana y sabía cómo acabaría la tarde.

 

El 21 de agosto, los Mossos encontraron al terrorista en Subirats y lo abatieron.

Un ritual de despedida con cintas rojas

Además de los documentos de identidad, y según consta en el informe de los Mossos d'Esquadra de la inspección ocular, también se encontraron documentos médicos, los documentos de alquiler del Audi A3 y los tiques de compra de la comida y de las armas blancas que utilizaron para atacar en Cambrils. Los investigadores creen que la hoguera que encendieron forma parte de un ritual religioso musulmán para la despedida, y que lleva el nombre de «camino sin retorno». Lo llevaron a cabo sobre una alfombra dónde se cree que rezaron. El ritual cuenta con la elaboración de unas cintas rojas que los terroristas se colocaron en la cabeza y en el cuello.

 

Recortes de ropa, las cintas rojas que emplearon en el ritual. | EspañaDiario.es

 

Imagen de la alfombra que los Mossos encontraron en el antiguo restaurante. | EspañaDiario.es

 

Estas cintas rojas están relacionadas con Abu Dujana, un persona de la religión musulmana que, según la tradición protegía al profeta Mahoma. Son muchos los terroristas yihadistas que en los últimos años han actuado o reivindicado ataques con el sobrenombre de Abu Dujana. A dicho personaje se le representa siempre con un pañuelo rojo, motivo por el cual muchos terroristas llevan una prenda visible de ese color en el momento de perpetrar el ataque. Los terroristas que cometieron el atentado de París en el año 2015 llevaban pañuelos rojos, así como los autores del 11-S en Nueva York.

Captura de la película Flight 93, que los Mossos adjuntan en el informe enviado al juez. | EspañaDiario.es

 

Para los Mossos, es un indicativo de que los miembros de la célula de Ripoll tenían un conocimiento amplio de la religión musulmana y de aspectos vinculados a la Guerra Santa. En los informes que se han conocido cuando se ha levantado el secreto de sumario, los investigadores señalan a Es Satty como el hombre que transfirió estos conocimientos a los jóvenes terroristas. En los mismos informes, y para explicar la relación con estas cintas rojas, la policía catalana añade un fotograma de la película 'Flight 93', dónde se representa a los terroristas del 11-S con cintas rojas. Algunos de los familiares de las víctimas, que pudieron hablar con ellos instantes antes de que el avión se estrellara contra las Torres Gemelas, explican que los terroristas llevaban estas prendas. Los mismos agentes del FBI las encontraron entre los restos del avión.

 

De Riudecanyes a Cambrils, el último viaje de los terroristas

Poco antes de la una de la madrugada, los terroristas emprendieron su último viaje. Los cuatro se subieron al Audi A3 que habían alquilado y recorrieron los casi 15 kilómetros que separan los dos municipios de la costa catalana. Pasaron por Montbrió del Camp y llegaron a Cambrils cuando quedaban pocos minutos para la una de la madrugada. Los testigos explican que el coche llegó a gran velocidad por la rambla de Jaume I hasta la plaza dónde se toparon con una patrulla de los Mossos. Su intención era seguir con el coche hasta el paseo marítimo, atropellar varias personas como había hecho Abouyaaqoub horas antes y seguir matando gente con los cuchillos y el hacha, hasta que alguien acabase con su vida.

 

Llevaban pegados al cuerpo cinturones explosivos falsos para convertirse en blanco de los policías. Su objetivo era matar gente y acabar muriendo.

 

Llegaron a una rotonda, pero no se dieron cuenta de que había un coche patrulla de los Mossos. Desde la activación del dispositivo Cronos, una hora y media después del atentado de Barcelona, las comisarías de los Mossos de todo el país desplegaron agentes en los puntos críticos y posibles objetivos terroristas. Cuando los yihadistas vieron el coche patrulla, aceleraron y atropellaron a una policía, que resultó herida. Desde el suelo, ella disparó su arma reglamentaria contra el coche. Su compañero, que estaba en el punto de control con una arma larga, abrió fuego contra el Audi A3. El conductor, esquivando los disparos del policía, perdió el control del vehículo y acabó volcando en medio de la calle. Entonces salieron del coche, justo delante del Nàutic de Cambrils.

 

El mismo agente no se lo pensó dos veces y empezó a disparar contra los terroristas. Cayeron cuatro de los cinco. El quinto, que no pudo ser neutralizado, inició una carrera por el paseo en dirección norte.

Uno de los terroristas, abatido en Cambrils. | EspañaDiario.es

 

Uno de los terroristas de Cambrils, con un pañuelo rojo al cuello, yace muerto en el suelo. | EspañaDiario.es

 

Uno de los terroristas abatidos por los Mossos en Cambrils. | EspañaDiario.es

 

En su huida, el quinto yihadista pudo herir a una mujer, que acabó muriendo pocas horas después en el hospital. A 500 metros de dónde habían sido abatidos los otros cuatro terroristas, una patrulla de paisano de los Mossos d'Esquadra, alertados por la agente que había quedado herida y que había comunicado por la emisora el nuevo ataque, se desplazó al lugar de los hechos. Cuando estaban llegando se toparon con el terrorista.

 

Once tiros para acabar con el último

Iba armado y se acercaba a la zona dónde había turistas, ajenos al caos, en la terraza. El hombre gritó que llevaba una bomba y se señaló el cinturón de explosivos. Un Mosso de paisano de la comisaría de Cambrils abrió fuego contra el terrorista. Le hirió y cayó al suelo, pero se volvió a levantar. Los agentes le chillaban que se tumbase en el suelo, pero él se movía de forma errática, de una dirección en otra, mientras amenazaba con volar el lugar por los aires. Saltó una valla y quiso cruzar, dirigiéndose a los policías y turistas que se agolpaban al otro lado de la calle. Los agentes volvieron a abrir fuego contra él y, por fin, acabó desplomándose. En total, once disparos, que resonaron en un municipio catalán que había enmudecido por completo, pero que sirvieron para acabar con el horror.

 

Cinco terroristas abatidos

Moussa Oukabir, Said Aallaa, Omar Hychami, Mohamed Hychami y Al-Houssaine Abouyaaqoub, los terroristas de Cambrils, yacían en el asfalto, muertos, abatidos, neutralizados. Pero en aquél momento los Mossos no sabían si llegarían más terroristas. No sabían si, por el camino, habían dejado a otros miembros de la célula que se reactivarían más adelante. O si el conductor de la Rambla era uno de los muertos en el Marítim.

 

Confinaron a los turistas en los bares y locales de los dos tramos del barrio marítimo y poco a poco los fueron desplazando, después de identificarlos, cuando creyeron que la zona era suficientemente segura. En pocos minutos los altos mandos de las comisarías de Cambrils, Reus y Tarragona, se personaron en el lugar de los hechos, en la zona cero. También se desplegaron unidades especiales del cuerpo, como la Brigada Móvil o el Grupo Especial de Intervención (GEI) para poder afrontar posibles réplicas del ataque. Los agentes desplazados en otros puntos de la ciudad reforzaron su vigilancia. Agentes con arma larga y chalecos antibalas tenían previsto pasar todo la noche y la madrugada de servicio, hasta desactivar la célula terrorista que, según creían, estaba sin control y sin detener.

Uno de los explosivos falsos, en el sumario del caso, después de ser inspeccionado por el TEDAX. | EspañaDiario.es

 

El reloj corría de forma frenética en el paseo marítimo de Cambrils. Con la zona asegurada y los turistas evacuados, los artificieros de los Mossos pudieron confirmar que los cinturones explosivos que llevaban los terroristas abatidos eran falsos. Los TEDAX, especialistas en la desactivación de explosivos, hicieron las detonaciones controladas para acabar de confirmar lo que ya intuían. Por otra parte, agentes de la policía científica fueron los encargados de limpiar la zona cero y la comitiva judicial fue autorizando, a lo largo de la noche, el levantamiento de los cadáveres. La noche y la madrugada más largas de los últimos años en Cambrils acabó ya de día, a las nueve de la mañana, cuando una grúa se llevó el Audi A3 de los terroristas. Minutos más tarde se pudo reabrir la circulación.

Coche volcado en el atentado de Cambrils. | EspañaDiario.es