La sorprendente curva de la vida del Maestro Joao: drogas, abusos sexuales y amores complicados

El vidente se rompió al contar los episodios más duros que ha vivido
El Maestro Joao llorando en 'GH VIP 7'
El Maestro Joao se rompió de dolor al recordar su vida | Mediaset

En la gala 'Límite 48 horas' de ayer, el Maestro Joao fue el encargado de realizar la curva de su vida, como ya han hecho muchos de sus compañeros de 'GH VIP 7'. Y la misma trajo consigo que no pudiera evitar las lágrimas al recordar episodios muy difíciles que ha tenido que vivir como son abusos sexuales e incluso el 'coqueteo' con las drogas.

Un repaso ese por una vida de la que dijo que «gran parte ha sido una mierda...Tengo una edad y llegar a este punto, donde tengo a mi madre que es lo más importante, pero echar la vista atrás es muy doloroso y te das cuenta de que hay mucha felicidad que uno ha inventado».

Infancia y juventud: Pobreza y abusos sexuales

Como no podía ser de otra manera, el Maestro Joao comenzó la curva en su infancia, de la que no dudó en decir que transcurrió sumida en la pobreza, viviendo en las chabolas del barrio San Pascual. Sin embargo, reconoció que, a pesar de ello, fue feliz gracias a los cuidados y atenciones de su progenitora.

No obstante, pronto, con 13 años tuvo que ponerse a trabajar y poco después vivió uno de los momentos más difíciles de su vida: «Había una persona que era un poco conocida y abusó de mí. Yo tenía 14 años y él unos treinta y tantos, se dedicaba a la canción. Falleció hace tiempo».

Sobre esa cuestión, que dijo que jamás había contado a nadie, dio más detalles: «Era la calle General Ricardos...Entré en un sitio muy oscuro, me empujó...Yo llevaba un peto vaquero con un blusón encima».

Los excesos de su vida adulta: Alcohol y drogas

El Maestro Joao con la curva de su vida
El Maestro Joao abordó a fondo su vida | Mediaset

En ese punto de la curva de la vida quiso volver a recalcar que su madre siempre ha sido su pilar y que siempre se ha refugiado en ella, incluso en las peores momentos. Y entre estos se encuentra su coqueteo con las drogas pues reconoció que «sí, he tenido problemas con las drogas. He llegado a desayunar whisky».

Un problema que afirmó que se debió a que su vida estuvo llena de excesos: «Yo era un exceso en sí, si se inventaba un exceso yo ya lo había probado (…) Había actuaciones, cantaba, bailaba, tenía cierto éxito, pero, como dicen, lo que se gana cantando, cantando se va...Creo que quería olvidar todo y tener una vida que no era la mía. Quería volar».

Los amores de su vida

El vidente, roto de dolor, reconoció en ese punto que hubo alguien que le ayudó a salir de ese infierno en el que estaba metido y fue el primer amor de su vida. Un amor que falleció y del que ha seguido enamorado veinte años.

No obstante, afirmó también que después de dos décadas apareció otra persona en su camino que ha sido su gran amor y que le ha pedido que no la nombrase: «Daría la vida ahora mismo por ese hombre. Tras una gala me dejó para siempre. Era la feliz más grande, pero fue terrible porque yo le había hecho un daño enorme».

En concreto, lo que sucedió fue que esa persona que no pertenecía a los medios «se vio acusada, criticada, se dijeron cosas que no eran verdad...No me tenía y yo era el culpable de todo y eso tampoco me lo voy a perdonar nunca».

Precisamente por ese daño que le causó, Joao fue muy sincero al manifestar que «he querido morirme tantos días y Dios no me lo ha concedido. Volvería con él, le daría mi vida. Después de él no hay más. Ni siquiera le pido a Dios que me perdone porque le hice tanto daño...Que me castigue el día que me vaya».

Asimismo, en esa curva de la vida no dudó en incluir a Pol, con el que ya ha roto su relación. De este dijo que todo comenzó como un juego, que, al principio, no creía en él y que, aunque la gente lo piense, nada es fingido entre ellos.

Para concluir, y tras contar que gracias a trabajar en el gabinete de Rappel comenzó a 'remontar', el vidente optó por volver a incidir en la figura de su madre y de que por ella ha dado un giro a su forma de vida: «Me di cuenta que no podía quitarle la vida a quien me la había dado».



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