Waldo, el albañil que mató a su mujer, la troceó y la cocinó al horno en Argentina

El asesino troceó el cadáver de Liliana González en 25 trozos y los repartió por distintos lugares de la casa
Waldo Servian Riquelme custodiado por Interpol | Policía

Estamos delante de el feminicidio más traumático de los últimos 40 años. Se trata de Waldo Servian Riquelme, un albañil de 33 años sin antecedentes. Está siendo juzgado por asesinar a su mujer, trocearla y cocinarla al horno el pasado 16 de marzo en Retiro (Argentina).

Un fuerte olor fue el que alertó a los vecinos de la casa donde se había cometido el asesinato. Allí los Policías encontraron salpicaduras de sangre por toda la vivienda, y lo más curioso: 25 trozos del cadáver de Liliana González repartidos entre la bañera, la basura, el horno y una olla. Ahora se enfrenta a una pena de cadena perpetua.

Imagen de Liliana González | Facebook

El mismo día que Waldo mató a su mujer, escapó a Paraguay para refugiarse en casas de sus parientes. Unos 50 días más tarde, el asesino se entregó en la localidad de Asunción debido al sentimiento de culpabilidad y a que los agentes paraguayos lo rodearan en su búsqueda. Llegó a Buenos Aires de vuelta custodiado por la Interpol.

La madre de la víctima ha contado en varias ocasiones que Liliana llevaba 15 años soportando maltrato y violencia por parte de su marido: «Antes de que la matara, mi hija me dijo que no aguantaba más, quería que se fuera. Lo denunció en comisaría, por eso la mató», asegura la progenitora. Asimismo lo ha demostrado la Fiscalía y los forenses, que confirman que el hombre sentía un «odio y ensañamiento particular» con la víctima al haberla seccionado de tal manera.

Foto de Waldo Servian Riquelme | Facebook

«Ella trabajó hasta el último día. Lo mantenía. Se levantaba a las 5 de la madrugada, volvía a la noche y en el medio llevaba a los niños al colegio. Él no hacia nada, supuestamente porque estaba enfermo, pero no lo estuvo para matarla así», asegura la madre de Liliana.

Las manos de la víctima fueron halladas por diferentes zonas de la casa con heridas de haber empleado resistencia. También encontraron la cabeza de Liliana rapada y otras partes del cuerpo. Los forenses destacan la forma en que el asesino quiso deshacerse de los restos: cociendo y horneando el cadáver.