Pánico en Gandía: Peligrosa detención con disparos y cuchillos tras agredir a sus padres

Un agente se vio obligado a realizar disparos intimidatorios tras quedar acorralado y hiere al atacante, que está en el hospital

Agentes de la Policía Nacional armados
La Policía Nacional ha acabado deteniendo al hombre tras un tenso enfrentamiento   | España Diario

Agentes de la Policía Nacional han detenido en la madrugada de este martes a un hombre de 37 años después de intervenir en un caso de violencia doméstica en Gandia (Valencia), en el que un hijo supuestamente estaba atacando a sus padres armado con dos cuchillos.

Los efectivos se vieron obligados a usar spray de defensa para tratar de reducirle y uno de ellos acabó realizando disparos intimidatorios al quedar acorralado, dos de los cuales impactaron contra el presunto atacante, que está herido en el hospital.

Según han informado a Europa Press fuentes policiales, en la vivienda en la que sucedieron los hechos había también un vecino de los padres que subió a ayudar al matrimonio cuando se desencadenó el suceso, y que había intentado repeler la agresión del hijo utilizando un andador como separación entre ambos.

El presunto autor de los hechos recibió uno de los disparos en una pierna y otro en el cuerpo y quedó consciente, por lo que los agentes le pudieron informar de los motivos de la detención: violencia doméstica y atentado a agente de la autoridad. No se ha precisado si tenía antecedentes.

Además del agresor, dos de los cuatro agentes desplazados finalmente al lugar sufrieron algún tipo de lesión, no así ni los padres ni el vecino que medió para tratar de evitar la agresión.

Los hechos han sucedido sobre las 2.25 horas de este martes cuando la sala del 091 recibió un aviso para dirigirse a una vivienda de Gandia (Valencia) donde se estaba produciendo un episodio de violencia doméstica porque un hijo estaba intentando matar a sus padres armado con dos cuchillos.

Al llegar al lugar, los efectivos encontraron el portal abierto y la luz encendida, por lo que accedieron al interior donde localizaron a la madre, que pedía ayuda porque en la casa estaba su hijo intentando agredir al padre.

Los agentes vieron al hombre, de unos 40 años, que blandía dos cuchillos, uno en cada mano, con los brazos abiertos, mientras una persona mayor, el progenitor, estaba en el suelo sin que los policías supieran el estado en el que se encontraba.

Según la Policía, el hijo se dirigió hacia los agentes advirtiéndoles de que les iba «a matar» mientras les amenazaba con los cuchillos. Los agentes se vieron obligados a sacar sus defensas personales para intentar desarmar al presunto atacante, que movía ambas armas blancas intentando clavárselas.

Lanzamiento de bombonas y sillas

Uno de los agentes utilizó un spray de defensa con el que roció al hijo, que volvió a introducirse en el interior de la casa mientras los agentes le perseguían para intentar asistir al padre. Sin embargo, tuvieron que replegarse en varias ocasiones ya que el hijo comenzó a lanzarles objetos como sillas, bombonas de butano o lámparas.

En un momento determinado, y dado que el spray les impedía respirar adecuadamente, salieron de nuevo a la escalera donde se encontraron con una vecina que les explicó que su marido también estaba en el interior de esa casa tras haber subido a ayudar ante la petición de auxilio de la madre.

Los agentes entraron de nuevo en la casa donde el presunto atacante acorraló a uno de ellos, que se vio obligado a realizar dos disparos intimidatorios que impactaron en el cuerpo del presunto autor de los hechos, uno de ellos en la pierna. El hijo cayó al suelo donde fue atendido por los servicios sanitarios y trasladado a un hospital, donde fue intervenido quirúrgicamente y se encuentra estable.

El vecino que estaba en el interior de la casa explicó a los agentes que cuando llegó se encontró con que ambos estaban forcejeando y que el hijo estaba intentando matar al padre y este último se trataba de defender, por lo que usó un andador para intentar separarlos y que el progenitor no resultara herido, hasta que llegaron los policías.


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