Muere un MENA tras ser hallado inconsciente en el puerto de Ceuta

El joven, de 17 años, sufrió una parada cardiorrespiratoria de la que no pudo recuperarse
Foto de archivo de la policía portuaria de Ceuta | Europa Press

 

Un menor migrante, de nacionalidad marroquí y 17 años de edad, ha fallecido este domingo en las urgencias del Hospital Universitario de Ceuta, donde llegó inconsciente sin signos aparentes de violencia y tras ello sufrió una parada cardiorrespiratoria de la que no pudo recuperarse.

Fuentes sanitarias han explicado que el fallecido, cuya identidad responde a las iniciales M.M., fue localizado «a primera hora de la mañana» por la Policía en la zona portuaria gracias a una llamada de alerta a las 8,50 horas de otro joven que avisó de su estado inconsciente.

El fallecido, al que se encontró todavía con vida, fue evacuado de inmediato en una unidad de soporte vital básico hasta el Hospital Universitario. La Policía espera que los resultados de la autopsia que se le está practicando este domingo por la tarde puedan esclarecer las causas de su muerte.

El menor vivía como un 'niño de la calle' en el entorno del Puerto de Ceuta y, según fuentes policiales, se había mostrado «absolutamente permeable» a la intervención social de la Administración, que desde principios de 2018 y hasta mediados de este año financió un trabajo de campo con este tipo de niños y adolescentes para «encontrar soluciones individualizadas y duraderas que permitiesen su establecimiento a largo plazo en condiciones de normalidad y estabilidad».

El Proyecto de Prevención de la Delincuencia de Menores Extranjeros Solos en las calles de Ceuta (Premedece) se implementó a través del Instituto Andaluz Interuniversitario de Criminología (IAIC) y el Observatorio Criminológico del Sistema Penal ante la Inmigración (OCSP). Gracias a su trabajo se consiguió que abandonasen las calles la ciudad al menos 36 menores migrantes y quince aceptaron regresar con sus familias al país vecino.

Aunque su número registra fuertes oscilaciones, entre 30 y 40 menores extranjeros rechazan la acogida de la Administración competente y prefieren vivir en las escolleras del Puerto y otras zonas cercanas con la esperanza de colarse como polizones en algún barco para llegar irregularmente a la Península.

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