Negligencia médica: Muere su bebé porque el médico, enfermo de cáncer, retrasó la cesárea

El ginecólogo que estaba llevando su embarazo estaba enfermo de cáncer, y en tratamiento, la pareja no lo sabía

Laura y Guillermo perdieron a su bebé antes de tiempo, sin ni siquiera haber nacido. Ahora, la justicia ha determinado que todo se trató de una negligencia médica y que la pareja tiene que ser indemnizada con 65.000 euros por la aseguradora del centro privado que cometió el fallo.

Todo sucedió en 2016. Laura estaba en la semana 39 del embarazo y se hizo una revisión en HM Hospitales de Torrejón y los resultados no fueron los esperados. La pareja había llevado su embarazo a través de la clínica privada, por lo que los médicos le dijeron que debía alertar a su ginecólogo de forma urgente.

Sin embargo, esa persona no se encontraba disponible hasta las cuatro de la tarde, cuando, en aquel momento, eran las nueve de la mañana. La decisión que tomaron entonces fue acudir a un hospital público de Madrid.

De inmediato los médicos le comunicaron a la pareja que el ritmo cardíaco del bebé estaba en esos momentos por debajo de lo normal y que debían proceder a realizarle una cesárea ese mismo día. Hay que mencionar que en su clínica privada tenían ya programada la cesárea para el día siguiente.

Los médicos le preguntaron entonces si quería quedarse ingresada, pero ella explicó que prefería acudir a su ginecólogo, ya que había llevado todo su embarazo. Así que la pareja acudió a la clínica, pero la respuesta de su ginecólogo fue inesperada.

Pese a tener los informes médicos que decían que el feto no tenía un ritmo cardíaco normal, el ginecólogo decidió que el bebé no estaba tan mal, tras comprobar sus latidos en los monitores, y que la cesárea podía esperar al día siguiente, cuando estaba programada y para la fecha en la que tenían la sala reservada.

Cuando al día siguiente la pareja acudió a la clínica el latido del bebé ya había parado por completo, fue el propio ginecólogo quien lo comprobó antes de practicar la cesárea. El bebé falleció antes de haber nacido por el error del médico.

Más tarde se enteraron de que ese ginecólogo estaba en tratamiento contra el cáncer, enfermedad que padecía. Desde hacía un tiempo se estaba sometiendo a quimioterapia, de hecho, a los pocos meses falleció como consecuencia de le enfermedad.

La madre del bebé fallecido asegura que nadie les avisó de su enfermedad y que no cree que en sus condiciones pudiera hacer un buen seguimiento del embarazo.