Manuel Delgado Villegas, alias ‘el Arropiero’, fue el mayor asesino en serie de España

Murió en 1998 tras 26 años en un psiquiátrico sin haber sido juzgado por los 22 crímenes por los que se le imputaba
Manuel Delgado Villegas fue detenido en 1971 en El Puerto de Santa María, Cádiz, por la muerte de su novia Antonia | Criminalia

Manuel Delgado Villegas, conocido como ‘el Arropiero’ o ‘el Estrangulador del Puerto’, declaró haber cometido 48 crímenes cuando fue detenido en 1971 por el asesinato de su pareja, Antonia, de 38 años y con discapacidad intelectual, en Puerto de Santa María, Cádiz.

En un primer momento la policía no le creyó, pero al final lo hicieron dada la cantidad de detalles que proporcionó. Sin embargo, solo pudo probarse que era el autor de siete asesinatos y murió en 1998 tras 26 años en un psiquiátrico sin haber sido juzgado por los 22 crímenes por los que se le imputaba, algunos de ellos en Italia y Francia.

Delgado Villegas tenía el Síndrome XYY

Manuel nació en 1943 en Sevilla, perdiendo a su madre durante el parto, fue criado por una abuela junto a su hermana, mientras su padre vendía de forma ambulante arrope, un jarabe de mosto que tiene trozos de fruta cocida y se una en el pan. Como puede consultarse en ‘Criminalia’, la enciclopedia del crimen, desde pequeño ayudó a su progenitor, por lo que era conocido como ‘el hijo del Arropiero’ y finalmente como ‘el Arropiero’. A pesar de que hay constancia de que acudió a la escuela, el hombre no sabía leer ni escribir, según confirmaron informes policiales.

A pesar de que su entorno nunca sospechó, Manuel confesó haber asesinado a 48 personas, incluyendo violaciones y necrofilia a mujeres. Durante la investigación se descubrió que tenía el síndrome XYY, una alteración genética en la que existe un tercer cromosoma sexual y entonces se conocía como el síndrome del superhombre. En su caso se manifestó por una pequeña discapacidad intelectual y presencia de unos brutales impulsos sexuales y criminales tales que su propio abogado defensor admitió que «era una verdadera amenaza para la sociedad» y «si lo soltaban, no tardaría ni un solo día en cometer otro crimen».

Además, durante un viaje en el que debía señalar los escenarios de sus crímenes escuchó por la radio que un hombre había sido acusado de más de cincuenta asesinatos en México y no dudó en decirles a los policías: «Denme 24 horas y les aseguro que un miserable mexicano no será mejor asesino que un español». Fue ingresado en el psiquiátrico penitenciario preventivamente entre 1971 y 1973, pero como no estaba acusado fue trasladado a psiquiátrico de Fontcalent, Alicante, hasta que perdió la vida en 1998 por una enfermedad pulmonar causada por el tabaquismo sin haber sido juzgado por los 22 crímenes que se le imputaban.

Los agentes descubrieron que 'el Arropiero' abusaba sexualmente de los cadáveres de sus víctimas | Criminalia

Solo se le imputaron 7 asesinatos

La desaparición de Antonia fue el detonante para descubrir al mayor criminal de la historia de España. Fue el propio Manuel quien confesó que la había matado con los leotardos de la mujer mientras mantenían relaciones sexuales y los investigadores descubrieron que desde que la mató hasta que fue encontrada, había realizado necrofilia. También se probó que fue el culpable de la muerte en 1964 de un cocinero mientras dormía en Sitges, Barcelona; del apuñalamiento de una joven turista en Ibiza en 1967, a quien además golpeó con una piedra en la cara, le robó una cadena de oro y la violó.

También fue el asesino de un campesino en Chinchón, Madrid, en 1968 a quien le pidió comida, pero como este se negó, le rompió el cuello y tiró el cuerpo a un río. Además, ‘el Arropiero’ utilizaba una llave aprendida en la Legión española, durante el servicio militar, que utilizaba y consistía en un golpe seco con la mano en la nuez de la garganta. También mató a un comerciante de muebles por no prestarle mil pesetas en Barcelona en 1969.

A pesar de confesar haber cometido 48 crímenes, la policía no pudo probarlos todos, de los cuales algunos cadáveres nunca fueron encontrados. Entre esos casos se encuentra el asesinato de una cocinera en Mataró, Barcelona, en 1969 dándole un golpe con una piedra en la cabeza, a quien ocultó en una riera y violó reiteradamente tras su muerte. Tampoco se cerró el asesinato de un estudiante de Puerto de Santa María, Cádiz, en 1970, a quien habría ahogado y golpeado brutalmente.