José Alberto, el joven discapacitado al que tiraron desde cinco metros al río Segura en Murcia

A los 18 años empezó a vivir solo bajo la supervisión de su madre

José Alberto es un joven de 20 años de Las Torres de Cotilla (Murcia) que padece una deficiencia intelectual y que ha sufrido en numerosas ocasiones acoso, agresiones y vejaciones por parte de un grupo de jóvenes de la localidad según ‘El Español’. Uno de los últimos episodios lo ha sufrido recientemente, cuando fue arrojado al río Segura desde una altura de cinco metros por este grupo de jóvenes.

Así, la madre del joven, Ana, ha querido dar constancia de los hechos en los medios de comunicación, pues la última de las investigaciones sobre este tipo de sucesos sobre José Alberto está siendo considerada como tentativa de homicidio.

Cabe destacar que, a raíz de la caída de cinco metros que sufrió el joven cuando lo tiraron al Segura, se le cayeron las gafas y aumentó considerablemente su dificultad para ver y poder orientarse. Además, tuvo que volver andando, mojado, de noche y sin una buena visión, lo que suponen unos tres kilómetros, según ha comentado al citado medio.

Con todo, tras muchos años intentando encontrar una solución a los problemas que sufría José Alberto, Ana decidió pedir la incapacitación para su hijo: «Comencé los trámites hace dos años: tiene el cuerpo muy grande, pero la mentalidad es la de un niño», ha afirmado a ‘El Español’.

La infancia

Su madre cuenta que desde pequeño siempre ha sufrido vejaciones por parte de los compañeros y amigos que ha tenido en sus etapas vitales. «En la escuela ya se metían con él: le bajaban los pantalones, le escupían y le hacían zancadillas», explica Ana.

José Alberto fue creciendo y empezó a defenderse de sus acosadores, pero nunca le dejaban en paz. «Él solo quería hacer amistad con todo el mundo. Una vez estaba con unos chicos y se mearon dentro de un litro de cerveza y le dieron de beber; otra vez le fueron persiguiendo con un coche por la avenida Juan Carlos I; otra vez lo llevaron a Bullas y lo dejaron allí abandonado, también le han obligado a ponerse en mitad de la carretera mientras pasaban los coches; le han robado el móvil varias veces…», lamenta Ana.

Más adelante el joven decidió apuntarse a un gimnasio y se puso en forma. Lamentablemente, la situación en el exterior era tan mala que se volcó en la vida social virtual. Llevaba los problemas que tenía a casa y lo pagaba con su familia, según ‘El Español’.

Empancipado

Cuando cumple 18 años, Ana y su pareja, quien siempre ha tenido un especial estima por los hijos de ella, decidieron mudarse a otra vivienda, para que no vieran la violencia que se estaba viviendo en esa casa. Así, con su pensión de orfandad, José Alberto se quedó viviendo en el dúplex de su padre fallecido.

Su madre ha dicho que: «Mi hijo tenía una pensión de orfandad y se quedó viviendo en el dúplex de su padre, pero yo iba todos los días a verlo para saber que estaba bien, le llevaba la comida y la cena, iba a limpiarle la casa, también le hacía la compra todas las semanas…», ha declarado al mencionado medio.

Tras empezar a vivir en el dúplex, personas del entorno del joven pasaban por su casa. La madre, al ir día tras día a comprobar cómo estaba y a cubrir sus necesidades, observaba cómo habían dejado el piso las personas que por allí pasaban. Le habían robado, roto cerraduras y destrozado mobiliario de la casa. Además, habían seguido propasándose con José Alberto.

Durante tres días seguidos estuvieron madre e hijo yendo a una comisaría a denunciar la situación. Cuando al tercer día presentaron la tercera denuncia por acoso y agresiones sobre José Alberto por parte de un determinado grupo de jóvenes, se abrió una investigación para determinar la gravedad del asunto y para que la ley actuase. En estos momentos hay siete jóvenes, de entre 18 y 23 años detenidos por estos asuntos.