Crimen Ana Enjamio: «Quiso estrellarse contra un muro»

En el juicio por la joven asesinada, se solicitan entre 27 y 39 años de cárcel para César Adrio
César Adrio, presunto autor de la muerte de Ana Enjamio | EFE

El juicio por el asesinato de la joven ingeniera Ana Enjamio, ocurrido en Vigo en la madrugada del 16 al 17 de diciembre de 2016, encara su recta final la próxima semana, con la declaración de los últimos peritos y la presentación de conclusiones e informes finales.

Así, justo cuando se cumplirán tres años del crimen, este martes, se reanudará la vista con tribunal popular que juzgará a César Adrio, procesado por los delitos de asesinato, acoso y vulneración de la intimidad, y para quien las acusaciones solicitan penas que oscilan entre los 27 y los 39 años de cárcel.

Samuel, el primer novio de Ana Enjamio, ha relatado en el juicio que la joven estaba viviendo un auténtico calvario con su ex pareja, César Adrio: «Yo la veía mal psicológicamente, muy presionada», asegura. «Ana me envió un Whatsapp diciendo que estaba César en su portal, que hacía mucho ruido y si podía ir. Vino a mi casa de madrugada. Me contó que se sentía mal, que había estado hablando con César. Le había amenazado y gritado».

Maltrato

En una de las múltiples ocasiones de maltrato, la joven asesinada le llegó a decir a Samuel que «si no le llega a coger el teléfono se hubiera estrellado contra un muro». Además, señala también que cuando Ana y él quedaban, el presunto asesino «aparecía».

Cuando César y Ana fueron de viaje a Portugal, la joven perdió el móvil y el acusado empezó a recibir mensajes desde ese teléfono. Incluso le llegaron fotos en las que ambos estaban «semidesnudos de cuerpo hacia arriba».

Sobre la noche del asesinato que tuvo lugar después de la cena de empresa de Navidad, Samuel ha revelado que Ana le dijo que se iría a casa porque le dolían los pies y que dormiría en su piso, lugar donde la llevarían sus amigas. «Un poco más tarde le volví a hablar, el primer Whatsapp sí le llegó pero en el segundo ya no le entró». «Desapareció la foto del Whatsapp y me preocupé de verdad. La llamé varias veces y me daba apagado todo el rato. Le dije a un compañero que me acompañara, fuimos caminando porque estaba preocupado. Ya vi las luces de la Policía al fondo. Estaba la zona acordonada y hablé con uno de ellos, le dije que conocía una chica que vivía ahí», señala.

César le dijo que «si no estaba con él, tampoco iba a estar con Samuel»

Paula, compañera de trabajo y amiga de la víctima, también ha declarado en el juicio: «Ana me dijo una vez que César le había dicho que si no estaba con él, tampoco iba a estar con Samuel».

También ha señalado que la noche de la cena de Navidad, César siguió a la joven hasta el baño: «Ana nos contó que había ido al baño y que Cesar se había metido con ella. Nos dijo que no consiguió lo que quería».

Negó haberla matado

César A.O. negó ante el tribunal haber matado a Ana, y relató que después de la cena de empresa en la que ambos coincidieron, se fue a su casa. A la mañana siguiente, cuando la Policía lo citó en Comisaría y acudió a declarar, se quedó «en shock» al conocer la noticia de la muerte de la joven, con la que mantenía una «relación clandestina», según su relato.

Por contra, varios compañeros de trabajo de ambos explicaron que el acusado estaba «obsesionado» con Ana, que insistía para reanudar la relación que habían dejado, que la seguía y controlaba, y que llegó a decir que, si no estaba con él, tampoco estaría con Samuel (el exnovio de Ana con el que ella había retomado la relación).

Además, varios peritos de Policía Científica y del Instituto Nacional de Toxicología confirmaron que se hallaron restos de sangre de la chica en el coche del acusado, y que también se encontraron restos biológicos de César en la ropa que Ana vestía cuando fue asesinada.

La joven falleció desangrada tras haber recibido casi una treintena de cuchilladas (con un arma blanca de un solo filo y una hoja de al menos 11 centímetros de longitud), de las que varias le atravesaron el corazón. Según las forenses que declararon ante el tribunal, el autor de estos hechos «quería asegurarse el resultado de muerte», puesto que una sola de esas cuchilladas en el corazón habría sido suficiente para causar el fallecimiento de la chica.