El crimen de Ana Enjamio, apuñalada tras una cena de empresa con su expareja

Seis meses después de la ruptura, César asestó a la joven 28 puñaladas
Planta de PSA Peugeot Citroën en Galicia. | EspañaDiario.es

 

Ana María Enjamio llevaba seis años de relación con su novio cuando lo dejó todo para irse con César Adrio. Él, casado y con dos hijos, rompió con su mujer para empezar una nueva vida. La nueva relación duró seis meses más, hasta que la convivencia, los celos y las discusiones se hicieron insoportables. Ana intentó rehacer su vida una vez más, pero César entró en una espiral obsesiva hasta terminar con la vida de la joven de 25 años.

Días después de la ruptura empezó el infierno. Si ella salía de fiesta con sus amigos, él se daba cuenta y acudía a su casa al día siguiente para reprochárselo. Ana había retomado el contacto con su anterior novio, algo que César trató de evitar a toda costa. Se había marcado un objetivo: con él o con nadie.

La cena de Navidad y el asesinato

Ambos trabajaban en la misma empresa, un concesionario Citroën en la localidad portuguesa de Valença do Minho, en la frontera con Galicia. En uno de los viajes de trabajo, no tuvieron más remedio que viajar en el mismo coche. Fue ahí cuando César le robó el teléfono y envió al exnovio de Ana una foto de ambos desnudos de cintura para arriba, en un intento de torpedear la nueva relación de los jóvenes.

Durante el verano de 2016, la cosa fue a peor. César acudió por sorpresa a la casa de Ana y empezó una fuerte discusión que duró horas, el detonante de que Ana se marchara de su casa para compartir piso con otras dos chicas.

 

César Adrio, presunto autor de la muerte de Ana Enjamio | EFE

 

Según 'El Español', todo se precipitó en la noche del 16 al 17 de diciembre de 2016, fecha en que se celebraría la cena de empresa. Durante el baile, César intentó aproximarse a Ana, pero ella le rechazó una vez más. A las cuatro de la mañana, Ana salió del hotel y se fue a dar una vuelta con tres compañeros de trabajo. Él la siguió de cerca.

Eran las cinco y cuarto de la mañana y una de las compañeras de trabajo de Ana la dejó justo en la puerta de casa. En un momento dado, ella entró en el edificio y él la abordó por sorpresa. Tras varias súplicas, César extrajo una nava de 11 centímetros, la acorraló en el fondo del portal y le asestó 28 puñaladas. Ana no dejaba de gritar, por lo que él le tapó la boca con la mano mientras que con la otra seguía acuchillando el cuerpo de la joven.

Juzgado tres años después

César Adrio, de 38 años de edad, fue arrestado horas después de cometer del crimen, pero ya se había desecho de la ropa, el arma con la que había asesinado a Ana y su teléfono móvil. Un año después, la justicia norteamericana obligó a Google a proporcionar los datos de geolocalización de César, cruciales para situarle en el escenario del crimen.

César lleva tres años en la cárcel de A Lama. Este lunes 10 de diciembre fue juzgado por un juzgado popular. La Fiscalía pide para él 27 años de prisión.