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Caso Lucía Vivar: Los padres denuncian graves irregularidades en la muerte de su hija

Los padres de la pequeña denuncian tres años después que el caso se archivó tras dar por hecho que había sido un accidente
Imagen de la vías del tren cerca de la estación de Pizarra
Lucía desapareció la noche del 26 de julio de 2017 en el municipio de Pizarra | España Diario

 

El 26 de julio de 2017 fue un día que marcó para siempre a la familia Vivar Hidalgo. Antonio y Almudena fueron con su hija de 3 años a una cena familiar en Pizarra, Málaga. Allí, la pequeña, muy apegada a su madre, pasó el rato acompañada de familiares y amigos, jugando con otros niños, pero en un momento dado, desapareció. Rápidamente los familiares empezaron una búsqueda para encontrar a la pequeña Lucía y avisaron a la Guardia Civil.

Tras una noche agónica, a la mañana siguiente apareció el cuerpo de la pequeña, en las vías del tren, a 4,2 kilómetros del sitio donde desapareció. Lucía se encontraba en posición fetal y, según la primera autopsia, murió de un golpe en la cabeza tras pasarle por encima el tren de primera hora de la mañana que iba de Málaga a Lora. Así lo decretó la juez E.G.G., quien decidió archivar el caso dando por hecho que se trataba de un accidente.

Los padres de la pequeña Lucía  aseguran que el caso está lleno de interrogantes y fallos que les hacen creer que no fue un accidente, por ello han recogido más de 120 mil firmas en contra de su archivamiento y aseguran que «lucharan» todo lo necesario para evitar que lo que le pasó a la pequeña Lucía caiga en el olvido.

Lucía caminó el equivalente a 12 kilómetros para un adulto

Antonio Vivar asegura en una entrevista a España Diario que el caso de su hija no es tan simple como un accidente y desde hace tres años, él y su mujer, han intentado desmentir la palabra de la juez aportando pruebas de que Lucía no habría podido caminar sola más de 4 kilómetros durante toda la noche, lo cual para una niña pequeña serían unos 13.000 pasos, que a su vez, para un adulto ascenderían a 12 kilómetros.

De haber realizado tal caminata, la pequeña mostraría síntomas de deshidratación, pero no era así, además, después de 8 horas desaparecida, su estómago estaba lleno y no había realizado la digestión, un dato muy significativo para fechar la hora de la muerte. Los peritos forenses también pudieron certificar que, debido a la palidez de sus órganos internos, Lucía debió perder mucha sangre, pero en el lugar de los hechos solo había unas pocas piedras con restos en las que apoyaba la cabeza, así como una herida que parecía ser post mortem debido a no presentar coágulos de sangre a su alrededor.

Cerca del cuerpo no había más rastros todo y que, supuestamente, la pequeña había sufrido una fractura abierta polifragmentada de cráneo. El vestido que llevaba la pequeña tampoco tenía sangre, pero si una mancha de aceite. Además, su chupete apareció en una zona ya revisada por los agentes, y el objeto nunca fue preservado como prueba.

 

Imagen de Almudena Hidalgo y Antonio Vivar, padres de Lucía Vivar en una rueda de prensa
Los padres de Lucía reclaman justicia después de que el caso de su hija quedara archivado | España Diario

Falta de efectivos durante la búsqueda

Los padres denuncian otro gran número de irregularidades, tanto en el momento de hallar el cadáver como durante la búsqueda de la pequeña. En este último caso aclaran que solo aparecieron 2 patrullas de la Guardia Civil y el resto de personas que buscaban a Lucía eran civiles. Almudena, madre de la pequeña, denuncia que la policía no dio importancia a la búsqueda y en ningún momento pidió más refuerzo ni perros de rastreo, recalcando que los agentes «nos dieron la espalda» durante la noche en que desapareció la pequeña.

Aún hay más irregularidades, y es que cerca del recorrido realizado, supuestamente, por la pequeña, había una empresa de materiales de construcción con cámaras exteriores, cuando se pidieron las imágenes se había perdido una hora de la grabación, de las 11 a las 12 de la noche. Un falló que la juez no consideró relevante para investigar más a fondo el caso, según la denuncia de los padres.

El maquinista no era consciente del atropello

Por lo que hace al tren que, supuestamente, atropelló a la pequeña, en ningún momento, todo y la desaparición de una menor, se interrumpió la circulación en las vías, sino que se pidió al maquinista que avanzara a una velocidad prudencial, unos 80 kilómetros por hora. Además, Adif alegó no haber recibido órdenes por parte de la policía para parar el servicio ferroviario. En su viaje de ida de Málaga a Lora, el maquinista aseguraba en las grabaciones de cabina no haber visto nada, pero una vez informado del atropello de la menor su versión cambió, según denuncia Antonio, y pasó a decir que pensó que era un animal y no la niña lo que había atropellado.

Además el medio de transporte no presentaba restos biológicos de la pequeña y su padre destaca que el lugar donde fue hallada es el único tramo en toda la zona dónde hay un camino de tierra que conecta la vía con la carretera, algo que los padres aseguran, debía de haber sido investigado. En esta línea, Almudena y Antonio afirman que durante la investigación no se tomaron declaraciones a ningún testigo, la juez no creyó necesario ni siquiera que el maquinista testificara en el juicio.

Por todos estos motivos, Almudena y Antonio piden justicia para su hija, asegurando que no se ha hecho todo lo necesario y que se ha cerrado un caso de asesinato como un accidente, sin estudiar a fondo las pruebas que rodean el momento en que la pequeña Lucía desapareció «de la faz de la tierra», según su madre, en una noche de luna nueva, sin luz, y apareció la mañana siguiente, tras una caminata maratónica para una niña, acurrucada en posición fetal en medio de las vías del tren, sin que ni siquiera el conductor que la atropello se diera cuenta de su presencia.

 



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