Candy, la asesina de Badoo, guardaba objetos de sus víctimas

La Guardia Civil encontró objetos que pertenecían a las víctimas y acorralan a la acusada
Candy Arrieta, conocida en Badoo como 'Dulce Ángel' | Facebook

Candy, la asesina de Badoo, se encuentra en prisión desde que fue detenida, junto a su pareja Mohamed Achraf, el pasado mes de octubre por seducir ‘maduritos’ a su vivienda en Pedrola (Zaragoza). Ahí robaron a tres hombres, con la colaboración de un amigo y un cuarto cómplice a quien la Guardia Civil aún busca, agrediéndolos incluso hasta causarle la muerte a uno de ellos.

La mujer les prometía sexo si iban hasta Pedrola, donde realmente los agredían para robarles, pero esta venezolana de 34 años guardó varios objetos de sus víctimas y serían las pruebas clave que la acorralan y apuntan como autora de los delitos de asaltar, robar y asesinar.

Candy guardaba objetos de sus víctimas

Según comparte ‘el Periódico’, la Guardia Civil ha realizado un inventario minucioso de las pruebas principales contra Candy y su pareja, de 35 años y con antecedentes por maltratar a su ex mujer. De la víctima mortal, un informático de Vizcaya al que enterraron en un alejado paraje del municipio, la agresora guardó su «palo de golf, con pegatinas blancas y verdes» que el hombre llevaba en el coche, junto a «una bolsa de viaje de la marca Emporio Armani» y las «gafas graduadas» que usaba. Además, los agentes recuperaron «una cadena y una alianza» del váter de la vivienda.

Sin embargo, la Guardia Civil no logró encontrar el dinero que consiguieron los acusados por la venta del coche Mercedes de su víctima, unos 10.000 euros, ni los otros 1.500 euros que le habían robado, pero sí consiguieron pruebas que los relacionaban con el secuestro de dos hombres. Por un lado hallaron el móvil i el Renault Clío, desguazado y preparado para vender, de un joven de Barcelona a quien atacaron y robaron, agrediéndolo con una pistola táser que también localizaron.

Por otro, los objetos robados a un hombre de Navarra a quien Candy apuntó en la cabeza con una pistola, según declaró el empresario a la Guardia Civil, para que llamara a su familia y pidiera un rescate de 12.000 euros. Los agentes también encontraron esta arma al registrar la nave de Pedrola en la que se cometieron las agresiones, robos y el asesinato.