Los cabos sueltos en el caso de la familia británica ahogada en una piscina de Mijas (Málaga)

Javier Toro, el abogado de la familia, declara que pudo darse un «cúmulo de circunstancias extraordinarias»

Aún hay cuestiones sin resolver en el suceso de la piscina de Mijas (Málaga) en el que murieron un hombre británico de 52 años y sus dos hijos de 9 y 16 años. La familia Diya llegó al complejo residencial Club La Costa World el pasado 22 de diciembre y, aprovechando que no había nadie más en Nochebuena, se dieron un chapuzón.

La declaración de Olubunmi Diya, esposa y madre de los fallecidos, reza lo siguiente: «Los niños entraron en la piscina por la escalera, pero fueron arrastrados hacia el centro, donde era más profundo. Ahí, empezaron a pedir ayuda al ver que no podían salir. Después, mi marido entró también por las escaleras e intentó ayudar a los dos niños, a los que les costaba salir».

En vista de lo que estaba ocurriendo, la madre fue a buscar ayuda a los responsables del complejo pero, cuando volvió, los tres cadáveres yacían en el fondo de la piscina. Su posterior autopsia determinó que habían muerto ahogados.

Los fallecidos sabían nadar

Trascendió, en un primer momento, que ninguno de los fallecidos sabía nadar, pero la madre ha desmentido esa versión, sosteniendo que el mecanismo de succión de la piscina tuvo que haberlos atrapado en el interior. El Grupo Especial de Actividades Subacuáticas de la Guardia Civil realizó una primera inspección y apreciaron un «leve» efecto de succión, pero insuficiente para arrastrar los tres cuerpos hacia el fondo.

Javier Toro, el abogado de la familia, asegura en declaraciones que recoge ‘El Español’ que pudo tratarse de un «cúmulo de circunstancias extraordinarias» y lamenta que en la piscina no hubiera un socorrista. Pese a la petición del letrado, la normativa actual sostiene que no es necesario en piscinas que no superen los 200 metros cuadrados.

Por el momento, no hay una hipótesis suficientemente sólida que justifique la muerte del padre y sus dos hijos. «Los tres sabían nadar y algo hizo que se vieran arrastrados hacia el centro de la piscina», sigue defendiendo la madre.