Australia respira un poco: salvan un bosque prehistórico del fuego

Los bomberos han conseguido mantener este tesoro natural lejos de las llamas de los atroces incendios gracias a un dispositivo sin precedentes

De vez en cuando, se abre una brecha de esperanza y alegría en medio de los históricos y descontrolados incendios que azotan desde hace meses Australia y que ya han calcinado cerca de 90.000 km² de bosques, equivalente al territorio de Portugal. En este sentido, los bomberos han conseguido salvar de las llamas a un bosque prehistórico, todo un tesoro natural a nivel internacional.

En concreto, se trata de un bosque que alberga cerca de 200 pinos prehistóricos de Wollemi, especie única en el mundo que también es conocida con el nombre de ‘árboles prehistóricos’. Se hallan en las Montañas Azules, al noreste de Sídney, y estos pinos esconden fósiles de más de 200 millones de años de historia, siendo más antiguos incluso que algunos dinosaurios. Fueron descubiertos hace solo 25 años en este bosque, cosa que fue muy celebrada porque se creían extintos.

 

 

Lucha sin precedentes por salvar este bosque

Ante este gran valor natural del bosque, está claro que la prioridad de las autoridades era salvarlo como fuera de las llamas. Cuando los incendios empezaron a quemar esta zona, los bomberos organizaron un dispositivo nunca visto antes consistente en un sistema de riego que proporciona humedad al aire, manteniendo el fuego al margen.

El propio ministro de Medio Ambiente del estado de Nueva Gales del Sur, Matt Kean, llegó a definir esta operación como una «misión de protección medioambiental sin precedentes». De este modo, este bosque se ha mantenido intacto mientras a su alrededor hay kilómetros y kilómetros de cenizas y destrucción por las llamas.

A pesar de que Australia ha enviado algunos ejemplares de estos árboles en jardines botánicos de todo el mundo con el fin de preservar la especie, lo cierto es que no sobreviven fuera de este sitio. Los pinos 'dinosaurios' están muy protegidos y se intenta evitar al máximo las aglomeraciones de visitas, con el peligro que implican para la preservación de los ecosistemas las visitas ilegales que se hacen.