Las palabras de un técnico de sonido de los toros que han encendido las redes sociales

Se trata del testimonio de una persona que ha sentido este mundo mejor que nadie
Imagen de un torero haciendo torear a un toro. | Cedida

 

Cada vez más el mundo del toro se está convirtiendo en un mundo de controversias y de debate, ya que algunas personas defienden la tauromaquia mientras que otras, los activistas, luchan contra esta «aberración». Por eso mismo, el pasado 22 de agosto, José Sepúlveda, un técnico de sonido de televisión que muchas veces le tocó trabajar en las retransmisiones taurinas, decidió compartir su propio testimonio a través de Facebook. La fuerza de sus palabras viene determinada por unas vivencias estremecedoras, que aportan un nuevo enfoque al asunto. A continuación les mostramos el revelador testimonio de una persona que ha sentido este mundo mejor que nadie.


«En mi caso, que me ha tocado llevar el sonido en alguna retransmisión, siempre he comentado, que si en lugar de la mezcla de sonido de la banda de música, aplausos, bravos, olessss y demás... el sonido fuera el que capta el Sennheiser 816 (micrófono que capta a gran distancia y buena calidad) a pie de ruedo, donde se escucha perfectamente el sonido de la banderillas al entrar en la piel, los mugidos de dolor que da el animal a cada tortura a la que se somete... y además lo acompañáramos de primeros planos de las heridas que lleva, de los coágulos como la palma de una mano, de la sangre que le brota acompasada al latir del corazón o la mirada que pone en animal antes de que le den la estocada final, creo que el 90% apagaría el televisor al presenciar semejante carnicería a ritmo de pasodoble.
Yo, personalmente pedí el dejar de hacer ese tipo de trabajo, precisamente un día que en Castellón me tocó estar en el callejón y me cabreé mucho al escuchar a un toro, al cual el torero falló cuatro veces con el estoque y harto de escuchar al pobre animal me quité los auriculares... No tuve bastante, que mientras agonizaba, escupía, se ahogaba en su sangre, se vino a morir justo pegado a mi, apoyado sobre las maderas mientras daba pasmos y su mirada ensangrentada y con lágrimas, sí lágrimas, sean o no sean de dolor, se cruzó con la mía y no nos la perdimos hasta que un inútil .... falló dos veces con el descabello, al que le dije de todo.
Ahí acabó mi temporada torera de por vida.
Son sentimientos personales y lo mas probable es que a un amante de "la fiesta" le parezca ridículo, pero para mi, más ridículo es cuando después de semejante carnicería, giras la vista al público y los ves allí aplaudiendo, comiendo su bocata sin inmutarse, ni habiendo visto y oído lo que yo.»
José S. S.


Este testimonio ha calado muy hondo en las redes sociales y ya lleva más de 60.000 comparticiones. A través de esta carta, el autor intenta mostrar a todo el mundo el «verdadero sufrimiento y agonía que sufren estos animales».