La isla de Ons: magia, leyendas (y mal de ojo)

La isla es famosa por su ritual para hacer mal de ojo
Vista general de la isla de Ons | Twitter @MarDeOns

 

España está llena de leyendas en las que la brujería, la magia y las más variopintas leyendas se dan la mano. Sucede en grandes ciudades como Madrid o Barcelona, pero también en puntos mucho más remotos. Y un ejemplo de enclave lleno de este tipo de historias lo encontramos en la pequeña isla de Ons, ubicada a la entrada de la ría de Pontevedra, una de las Rías Bajas, en Galicia.

La isla de Ons es la principal del archipiélago del mismo nombre, del que también forma parte la isla de Onza y otros islotes, y en temporada baja es una zona con poca población, menos de un centenar de vecinos; sin embargo, con la llegada del verano, cientos de turistas acuden hasta ella a encontrar un poco de descanso.

 

El buraco do Inferno

Uno de los enclaves más conocidos de esta isla es el conocido como buraco do Inferno, el agujero del infierno, que se encuentra en la zona sur de la isla. Se trata de una enorme (y peligrosa) grieta de 5 metros de diámetro y 40 de profundidad que baja hasta el mar, y a la que se puede acceder en barca por la parte de abajo.

Su nombre se debe a que, según cuentan, desde allí se puede escuchar los gritos y gemidos de las personas que quedaron a la merced del demonio. Ese sonido que se identifica como el aullido de ánimas en pena será, a todas luces, el que realizan algunos pájaros que anidaban en su interior, y que por motivos supersticiosos fueron atribuidos al más allá en su prisma más siniestro.

Una leyenda dice que en este sitio existe un toro cuyos cuernos son de oro, y que está ahí como guardián para protegernos a los vivos del mundo de los muertos.

El nombre del buraco do inferno puede recordar a la Boca del Infierno, que está en Cascais, Portugal. Un enclave que tiene en común el ser una formación rocosa, en este caso sobre el mar, y que se llama así por el sonido de las olas los días del temporal.

 

La isla de Ons | Twitter @TurismoRiasBaixas

 

La cruz del acantilado

Como hemos explicado, el buraco do Inferno es un lugar peligroso no exento de accidentes. De hecho, en el acantilado se puede ver una cruz en memoria de un guardamarina, el cual murió al resbalar de su borde. Cayó dentro del acantilado.

Hablando de monumentos funerarios, destaca igualmente el ‘Laxe do Crego’, un antiguo sepulcro antropomorfo al que se puede acceder desde la playa de Area dos Cans cuando hay marea baja. La leyenda indica que allí descansan los restos de un monje o un sacerdote que habitó la isla de Ons, y que invita a pensar que tiempo atrás hubo un convento de monjes eremitas, similar al que se podía encontrar en otras islas gallegas.

 

Originalmente, este enterramiento estaba sellado con piedras de gran tamaño, pero un temporal bastante considerable a mediados del siglo XX hizo que la tapa se desplazase, al no soportar las embestidas de los fenómenos climatológicos.

 

La leyenda de la Santa Compaña

En Galicia, la Santa Compaña es una de sus leyendas más populares. Se trata de un cortejo de almas en pena que tiene sus propias características según la zona, y serían ánimas que desfilan al caer la noche pidiendo a los vivos que recen por el descanso de los muertos; a veces, incluso, se señala como una señal que vaticina la muerte de un vecino, el cual posiblemente forme parte de dicha procesión sin saberlo.

En la isla de Ons, la Santa Compaña entraría por la punta de O Centolo, al norte de la isla (que además es la zona más elevada de todas). Tras hacer su recorrido, estas almas en pena, que suelen identificarse como personas vestidas de negro, con el rostro tapado con una capucha, desaparecerían por el cementerio, el cual tiene más de dos siglos de antigüedad y se halla en la aldea de Canexol, en el sur.

 

La isla de Ons | Twitter @DescubreOns

 

El mal de ojo de Ons: un auténtico ritual

Desde tiempos remotos, en muchas civilizaciones se ha hablado de mal de ojo, que sería una maldición que nos echaría alguien que nos tiene envidia (o que directamente no nos quiere bien) y que llenaría nuestra vida de desgracias.

En pocos lugares como Ons hay un ritual tan claro sobre cómo hay que echarle mal de ojo a alguien, aunque no es nada sencillo. Para empezar, la tradición apunta a que habría que ir a la península, y allí, acudir hasta Beluso, una parroquia del municipio español de Bueu, en Pontevedra.

De allí tendríamos que traer un sapo, y meterle un trozo de la ropa de la persona a la que queramos echar mal de ojo en la boca; un rito similar, por ejemplo, al que se emplean en los muñecos de vudú para embrujar a una persona.

 

A continuación, tendremos que conjurar el sapo, para que el mal de ojo sea efectivo, y habría que ir hasta la playa y hacer 18 bolas de algas. Nueve de ellas se colocarían a la derecha, y las otra mitad, a la izquierda.

Las que están en el lado derecho habría que tirarlas al mar, recitando la siguiente oración: “Ondas do mar sagrado / Tirame o aire de morto / de vivo ou escomulgado”. Las otras nueve habría que dejarlas secar en nuestra casa, para más tarde, también tirarlas al mar.