Santi, el menor asesinado a golpes en San Sebastián, era un chico bueno y tímido

El joven, al que le gustaban las motos, había dejado los estudios hacía poco para entrar ya en el mundo laboral
A Santi le gustaban mucho las motos, tenía una de montaña y otra para pasear por la ciudad | España Diario

 

Tras pasar varios días en muerte cerebral, Santi falleció el domingo 28 de abril en el Hospital Donostia de San Sebastián, tras sufrir una brutal paliza la madrugada del viernes anterior a manos de siete jóvenes. Todo por un cigarro.

Santi, un chico bueno y tímido

Santi era un joven de 17 años que vivía en Reocín (Cantabria) con su padre, donde estudiaba, pero que viajaba todos los fines de semana hasta San Sebastián (País Vasco) pues en esta ciudad viven su madre y su hermano, además de un grupo de amigos que había hecho. Según comparte ‘El Español’, los amigos del chico han explicado que hacía dos meses había dejado los estudios, cursaba primero de bachillerato, y estaba buscando trabajo.

Tanto la familia como las amistades de Santi están viviendo uno de los momentos más duros de sus vidas con la pérdida del joven. Un compañero de instituto ha contado la conversación que tuvo con él la última vez que lo vio: «La última vez que hablé con él me dijo que iba a venir aquí, a Reocín, a echar currículos y que si tomábamos algo. No pude, y ahora mira...».

El amigo del joven ha asegurado que Santi «era muy buena persona» y lo define como «un chico tímido», además, también ha lamentado: «Ahora me doy cuenta de que casi siempre hablábamos de mí». Sus más allegados también han explicado cuál era su pasión, Santi adoraba las motos y tenía dos, una de montaña que utilizaba por los montes cántabros y otra con la que paseaba por la ciudad.

Todo por un cigarro

Santi había salido de fiesta con su hermano y un amigo cuando un grupo se les acercó. Eran siete jóvenes de entre 18 y 25 años, dos españoles, dos de origen magrebí y tres de origen rumano. La agresión tuvo lugar alrededor de las cinco de la madrugada, cuando uno de ellos le pidió a Santi un cigarro y el chico dijo que no tenía. Sin embargo, el grupo entró en cólera al descubrir que mentía, pues sí tenía tabaco.

Uno de sus amigos ha recordado una anécdota que ha querido compartir: «Una vez le pedí un cigarro. A él le quedaban solo dos y, ya sabes, cuando te quedan tan pocos normalmente te los quedas tú. Él a pesar de eso me dio uno». También ha explicado cómo era Santi: «Era una excelente persona, y el que diga que no te está mintiendo», además ha añadido: «Yo estoy mal, pero es que hay otros amigos que están mucho peor».

Este lunes se hizo un minuto de silencio tanto en San Sebastián como en Reocín. En este municipio fue por la tarde, delante del ayuntamiento, y el alcalde condenó los hechos: «Esto no ha sido una pelea porque no se ha podido defender. Además, todo ha sido por una mísera cajetilla».