El asesino confeso de Marga: «La golpeé porque me sacó de quicio por un microondas»

Estuvo dos días conviviendo con el cadáver de la mujer decidiendo qué hacer. Además, contó los hechos a parte de su entorno y no le creyeron
El acusado se ha declarado culpable | España Diario

 

El asesino de Marga, la vitoriana que fue hallada descuartizada en el río Zadorra el 21 de junio de 2016, ha ratificado su inculpación en el crimen y asume la autoría. Durante las más de dos horas de interrogatorio del fiscal, Txema ha descrito el crimen con todos los detalles.

De esta manera se ha llevado a cabo la primera sesión de su juicio en la Audiencia Provincial de Álava.

A falta de cinco sesiones judiciales, la duda que ahora se suspende en el juicio es saber cómo van a interpretar los nueve jurados los hechos. La Fiscalía pide asesinato por alevosía y la defensa alega que no se encontraba en su sano juicio cuando cometió el crimen. La diferencia es que el Fiscal pide 20 años de prisión y la defensa 5 años de internamiento en un centro psiquiátrico.

A lo largo de su ponencia ha relatado el móvil del crimen: «discutimos por un microondas que le presté, ella entendió que se lo había dado, pero no fue así». Ha relatado estas palabras con una tranquilidad pasmosa. Además, ha agregado que «Marga me sacaba de quicio y por eso la golpeé».

Un jurado debe determinar si es culpable o no lo es | España Diario

 

Txema, el asesino confeso, ha comunicado al jurado que el día del asesinato se cruzó por la calle con la víctima. Ella le comunicó que no tenía donde dormir y ha dicho que «por lo que le dejé las llaves de mi casa». Ha declarado que cuando volvió a casa discutieron por el microondas. Alega que aquella noche había tomado carias cervezas, porros y trankimazin. La Fiscalía opina que actuó sabiendo lo que hacía.

Tanto Txema como la víctima, son personas de perfiles muy humildes. «Habíamos hecho las paces por el tema. Proque ella me dio comida, se gastó unos diez euros en comprarme comida y cerveza. A cambio le dejé el microondas, pero le pedí que me lo devolviera» ha argumentado.

Mientras esaban de pie en el salón, Txema la agredió: «pero Marga tiene la habilidad de sacar de quicio. Cogí una maza y del golpe que le di en la nariz la senté en el sofá».

Dos días

El asesino ha declarado que, tras este episodio de violencia, la mujer no pidió irse de la casa. De hecho la ayudó a limpiarse y la llevó a la cama, «en la cama la oí farfullar que no iba a volver a ver a su perro ni a mi novia. Ahí me puso violento otra vez», relataba.

Txema empezó a golpear con la maza a Marga de nuevo por todo el cuerpo. Un golpe en la cabeza resultó mortal, como revela la autopsia.

En lugar de avisar a las autoridades, se quedó dormido. Al día siguiente intentó hacer vida rutinaria, con lo que bajó a tomarse un café. Se le ocurrió descuartizar el cuerpo y lanzarlo al río, y así lo hizo.

«La descuarticé en la misma habitación. Intentaba no mirar salvo en la zona donde estaba cortando», dijo ante el jurado.

Nadie le creía

Los agentes detuvieron al asesino tras citarle por un robo en su vivienda | España Diario

 

Habló varias veces de lo sucedido en sus íntimos entornos. Nadie le creyó. «Contaba la verdad porque una verdad tan gorda no era creíble. Se convirtió en una especie de vacile mío», continuaba.

El día 20 de junio, la policía vasca le llamó para notificarle un robo en su vivienda, en realidad se trataba de un señuelo para que se acercara a su barrio.

«De camino me enotré una patrulla. Me acompañaron. En el portal ya les comenté que sabía que no venían por un robo, que había matado a una chica y la había tirado al río» les comunicó a los jurados.

Ahora este mismo tribunal debe determinar si es culpable o no.