Paco, el jubilado murciano que quemaba contenedores durante sus paseos por la ciudad

El hombre fue detenido acusado de provocar el incendio de más de 30 contenedores en la zona sur de Murcia
Paco fue detenido acusado de quemar más de una trentena de contenedores en un mes | Twitter (@BarriomarsObs)

Desde hace un mes, la zona sur de la Ciudad de Murcia se ha visto afectada por una oleada de incendios en contenedores de la zona. El Ayuntamiento ha contabilizado 61 contenedores quemados en los barrios de San Pío, El Carmen y Santiago el Mayor. Entre ellos, una trentena habían sido calcinados intencionalmente. La situación empezaba a ser alarmante, ya que parte del fuego había llegado a afectar a fachadas de edificios, coches cercanos o comercios de la zona. La situación llegó a tal punto que la Asociación de Vecinos de Ronda Sur lanzó un mensaje de alerta a través de sus redes sociales.

 

Paco, un jubilado de 75 años, como presunto culpable

La Policía Local de Murcia montó un dispositivo con agentes del Grupo Especial de Seguridad Ciudadana (GESC) y efectivos de la Policía de Barrio para encontrar el culpable. Los agentes llegaron a pensar, tal como revela ‘El Español’ que podría haber un grupo de jóvenes que realizaba actos vandálicos por la ciudad, pero la realidad fue muy distinta. Después de todo el dispositivo organizado se descubrió que el presunto pirómano era Paco, un jubilado de 75 años que vivía con su mujer Paquita en el Camino del Badén.

Su mujer, en una entrevista con ‘El Español’, explicaba que su marido «se iba a pasear y se marchaba solo porque yo no puedo acompañarle por mis problemas en las rodillas». El hombre realizaba así largas caminatas, en las cuales, según la investigación policial, quemaba contenedores por los barrios de Murcia. Paquita relata que desde que Paco se jubiló y dejó de trabajar como empleado en el área de parques y jardines del Ayuntamiento de Murcia, entró en depresión e incluso se medicaba por ello.

 

La pareja pasaba parte de su tiempo libre en su segunda residencia situada en Corvera, pero cuando volvían a su casa del Camino del Badén, a las afueras, Paco realizaba largos paseo y le decía a su mujer que se iba a Murcia «por la carretera de la avenida Ciudad Almería», la cual pasa por el barrio del Carmen, uno de los afectados.

 

Los testigos, elemento clave para cerrar el caso

La oleada de incendios era tan alta y a la vez tan imprevisible que los agentes activaron una búsqueda especial para encontrar al culpable. Pero fueron cuatro vecinos de la zona los que pillaron ‘in fraganti’ a Paco y alertaron a la Policía. Chema, uno de los vecinos que alerto a los agentes, explicaba a ‘El Español’ que su hermano lo llamó porque había visto «a un señor mayor cogiendo una caja de fruta, prenderle fuego, y tirarla dentro de un contenedor». De esta manera, la familia llamó a la policía y empezó a seguir al sospechoso, comprobando que realizaba una ruta por la ciudad y quemaba contenedores.

Gracias a la intervención de estos testigos, Francisco L.M., de nacionalidad española y 75 años de edad, fue detenido y se comprobó que portaba con él un papel y un mechero, además de una gran cantidad de servilletas de papel. El acusado fue trasladado a la Comisaría de Policía Nacional. Allí Paco llamó a su mujer para decirle que «a mis 75 años me han detenido, Paquita ven a traerme las pastillas». Su mujer, incrédula, envió a uno de sus cuatro hijos a ver a su padre y allí los agentes le explicaron las insólitas acusaciones que se atribuían a su padre.

El Consistorio de Murcia estima que cada contenedor quemado puede costar unos 1.000 euros, lo que sumaría más de 30.000 euros en reparaciones, sin tener en cuenta la movilización de bomberos, agentes de la Policía Local y otros efectivos, así como los prejuicios generados en fachadas de edificios, comercios y vehículos, entre otros. Paco, ha vuelto a su casa después de pasar a diligencia judicial, debido a su estado de salud, ahora la familia espera poder demostrar que «no es un pirómano», como defendía su mujer Paquita.