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Sin frío polar este diciembre: El vórtice polar permanecerá estable en el Ártico

Los diferentes mapas del tiempo indican que la estabilidad del vórtice hará que, de momento, no haya olas de frío en Europa
El frío polar no regresará este último tramo de 2019 | Pixabay

 

El fenómeno del vórtice polar últimamente está de moda y es muy mediático cuando llega el invierno, pero cabe decir que siempre ha estado allí. No se trata ni del cambio climático ni de ningún nuevo hallazgo como en algunas ocasiones se ha dicho. Aunque el nombre suene amenazante, el vórtice polar es, simplemente, una borrasca enorme que se forma durante el invierno en la estratosfera de las zonas polares.

Habitualmente queda restringido al polo norte debido a que está rodeado en latitudes inferiores por una corriente de aire más cálida que se mueve circulando a gran velocidad envolviendo el polo, llamada corriente en chorro o ‘jet stream’. De esa manera, hace que el vórtice polar quede 'estancado' en las regiones polares.

 

¿Qué ocurre cuando el vórtice se expande o se ondula?

Para que se expanda o se ondule el vórtice es imprescindible que la corriente en chorro de latitudes inferiores, que llega hasta los 300 km/h en ocasiones, se debilite y entonces es cuando el vórtice puede escaparse hacia latitudes inferiores.

Si la ondulación es bastante marcada, el vórtice se acaba rompiendo y es cuando se desplaza hacia latitudes más bajas. Entonces, ocurre que hay una gran masa de aire frío polar y con temperaturas bajísimas que se desplaza hacia regiones de Europa, Asia o Estados Unidos.

Un ejemplo es lo que pasó el año pasado en el norte de Estados Unidos con la ola de frío histórica que tuvieron donde la mediática ciudad de Chicago y las cascadas del Niágara quedaron completamente congeladas. Esa ola de frío estuvo vinculada a la rotura del vórtice polar.

 

 

¿Qué pasará este invierno?

Los modelos meteorológicos estacionales parecen indicar que este último tramo de 2019 y principios de 2020 el vórtice polar se mantendrá agrupado en el polo y no sufrirá ondulaciones. Por tanto, esto se traduce con un tiempo que podría ser suave a buena parte de Europa durante el primer tramo de este invierno astronómico.

Que sea suave no quiere decir que no llueva o que no haga frío. Si no que las probabilidades de que tengamos una ola de frío, proveniente del polo norte o de Siberia, sean más bien pocas. Al menos durante este último tramo de año y principios de 2020.

Por otro lado, así lo indican los pronósticos estacionales de la Agencia Atmosférica Norteamericana (NOAA). Pronostican un diciembre y enero con temperaturas superiores a la media climática en prácticamente todo el continente europeo.