Una súper tormenta solar golpea la Tierra cada 25 años

Un nuevo estudio confirma que estas peligrosas tormentas pueden ocurrir cada 25 años, dañando los sistemas tecnológicos a un nivel que provocaría un caos inimaginable

Imagen de una tormenta solar virulenta
Un nuevo estudio confirma que las peligrosas tormentas solares pueden ocurrir cada 25 años | Pixabay

Una vez cada 25 años, nuestro planeta Tierra es golpeado por una tormenta solar tan poderosa como para tambalear nuestro sistema electrónico. Las telecomunicaciones, los sistemas de navegación, satélites y  redes eléctricas sobre las que se asienta nuestro día a día en la superficie terrestre se ven comprometidas por la vertiginosa actividad de nuestro Sol.

Así lo afirma un nuevo estudio publicado este martes en Geophysical Research Letters, que desvela también que otras tormentas menos potentes golpean la Tierra cada tres años. Investigadores de la Universidad de Warwick y el British Antarctic Survey han estudiado los registros de los últimos 50 años, gracias a un nuevo índice geomagnético aplicado a los datos de los campos magnéticos opuestos situados en Reino Unido y Australia.

¿Qué es una tormenta solar?

Estas tormentas solares o electromagnéticas son el fenómeno resultante del choque del llamado viento solar, o bien de una eyección de masa coronal, con el campo magnético de la Tierra. Cuando una de estas corrientes de viento solar llega a gran velocidad hasta nuestro planeta, las partículas extremadamente energéticas que contienen golpean la magnetosfera terrestre, provocando también intensas auroras boreales.

El evento Carrington, bautizado así por el científico que lo estudió, se trata de la mayor tormenta solar que ha azotado la Tierra a lo largo de la historia de nuestros registros. Ya en 1859, año en el que tuvo lugar, se tomaron medidas como la modificación de las rutas de aquellos vuelos que pasan por las zonas polares (por su imposibilidad de guiarse con otros sistemas de apoyo) o el cambio en la altitud de los mismos, tratando de evitar así las consecuencias de la actividad solar.

Provocando incendios y apagones en la tecnología que se utilizaba entonces, el telégrafo, este evento llevó también auroras boreales a los cielos de latitudes donde nunca antes se habían visto, como Madrid.

Si este evento tuviera lugar a día de hoy sería, sin embargo, devastador para el sistema que sostiene nuestro día a día en la Tierra, que depende de la tecnología a un nivel cuyo fallo provocaría un caos inimaginable.


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