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Reaparece en Indonesia la abeja más grande del mundo

Unos naturalistas encontraron esta especie que se creía extinguida desde el año 1981 en las islas Molucas, al norte del país. Mide un tamaño considerable: seis centímetros de largo
Imagen de la abeja gigante encontrada en Indonesia | Global Wildlife Conservation

 

En plena pérdida de la biodiversidad de insectos y de las abejas en concreto, un grupo de exploradores naturalistas oyeron el zumbido de una especie que no se escuchaba desde 1981, en medio de un bosque indonesio, en un punto remoto de las islas Molucas del Norte. Hacía casi cuatro décadas que no se tenía constancia de la abeja más grande del mundo, la abeja de Wallace o en latín ‘Megachile Pluto’.

Es un descubrimiento que asombra a la comunidad científica y es una gran noticia en el contexto de desaparición del 95% de abejas comunes y otros animales. Esta clase de abeja es muy extraña y su localización aviva la esperanza de que haya más ejemplares en más lugares del sureste asiático.

El primer ejemplar en 37 años lo encontraron tres profesores e investigadores de Australia, Canadá y Estados Unidos, junto a un fotógrafo estadounidense que quería fotografiar a la monstruosa abeja. Ellos, con la ayuda de la organización 'Global Wildlife Conservation', peinaron la selva indonesia.

Hallaron el nido con su abeja en copa de un árbol el último día de exploración

Los investigadores la encontraron en un nido de termitas arbóreas en un árbol a unos 2,5 metros del suelo. Hasta entonces, solo habían encontrado una gran cantidad de termitas.

Aunque se conoce muy poco la abeja, la especie depende del bosque primario de tierras bajas para la resina y los nidos de las termitas que habitan en los árboles. Suele hacer el nido cerca de las termitas, y recogen con las mandíbulas la resina del árbol pegajoso que les sirve para proteger su nido de estas plagas y los fenómenos meteorológicos adversos como las lluvias torrenciales. Viven solas y no tienden a picar como hacen las que habitan nuestro país.

 

Sus descubridores celebran que la especie siga viva

Descubierta por Alfred Rusell Wallace en 1858, solo había sido vista en una ocasión, por Adam Messer, en 1981. Este entomólogo estudió su comportamiento, pero después nadie más la volvió a encontrar hasta la actualidad.

«En medio de un declive mundial de la diversidad de insectos tan bien documentado, es maravilloso descubrir que esta icónica especie aún está entre nosotros», explica Simon Robson, representante de la investigación y proveniente de la Escuela de Ciencias de la Vida y el Medio Ambiente de la Universidad de Sidney.