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¿Qué puedes hacer tú por la tierra?

Actualmente, nuestro planeta se encuentra entre las cuerdas. Con simples gestos cotidianos, podemos ayudar y revertir esta situación antes que sea demasiado tarde
Es nuestra responsabilidad actuar frente a la crisis climática y ambiental antes de que el problema sea demasiado tarde | PixaBay

 

El planeta se calienta, cada vez más y más de prisa, debido al aumento de las concentraciones de dióxido de carbono y otros gases, como el metano, que hacen que el cambio climático ya sea una realidad. La crisis climática derivada del aumento de los gases de efecto invernadero, es causada directamente por el ser humano.

Pero también es nuestra responsabilidad actuar frente esta crisis climática y ambiental antes de que el problema sea demasiado tarde. Desde nuestra casa, desde nuestro ámbito de trabajo, podemos aportar nuestro granito de arena para conseguir un mundo más limpio.

 

Qué hacer desde nuestros hogares

Desde nuestra casa, aunque parezca que no, se pueden hacer una enorme cantidad de cambios para ayudar a nuestro planeta. Aunque que sean pequeños cambios de hábitos, todo el conjunto de la población hace que sea una acción muy importante para reducir la crisis ambiental y climática que debemos afrontar.

 

Apagar las luces

Con un simple gesto tan fácil como apagar una luz al salir de la habitación, ayuda a reducir, no solamente la factura de luz, sino también la energía necesaria para producirla. La luz en si no contamina, pero sí que lo hace cuando se produce.  Exactamente, según el Observatorio de la Electricidad de WWF España, cada kilovatio supone la producción de:

  • 178 gramos de dióxido de carbono
  • 0,387 gramos de dióxido de azufre
  • 0,271 gramos de óxido de nitrógeno
  • 0,00227 cm3 de residuos radiactivos de baja y media actividad
  • 0,277mg de residuos radiactivos de alta actividad

Es por este motivo que es muy recomendable apagar las luces, y también usar bombillas de bajo consumo, como las LED, ya que, para iluminar una misma habitación, las de bajo consumo usan mucho menos cantidad de electricidad.

 

Las lámparas y bombillas de bajo consume son más eficientes | Archivo

 

Las 3 R

La norma de las tres erres nunca está de más recordarla. Esta ley formada por las palabras Reducir, Reutilizar y Reciclar es la base para minimizar el consumo de los recursos naturales limitados de la tierra.

Lo primero que se debe hacer es reducir el consumo. De este modo estaremos evitando los impactos que creamos en el planeta a causa de la generación de tantos residuos y explotación de materias primas. En segundo término, debemos reutilizar o reparar, y finalmente, cuando ya es imposible usarlo o repararlo, se debe reciclarlo para aprovechar al máximo sus materiales para hacer un uso a posterior como, por ejemple, el papel reciclado.

 

Ahorrar agua

El agua dulce es un recurso limitado y escaso, aunque no lo parezca. El calentamiento global está aumentando las sequías en todo el mundo y un buen uso y ahorro del agua será clave para no perder este bien tan preciado.

Algunos de los ejemplos que pueden usarse son tan simples como cerrar el grifo al cepillarnos los dientes, ducharse en lugar de tomar un baño, recoger agua de la lluvia para regar las plantas, usar la lavadora con programas ecológicos/cortos o siempre llena de ropa, usar WC con doble pulsador para ahorrar agua, no fregar los platos con el grifo abierto, usar atomizadores que mezclen agua con aire en los grifos, etc.

 

Es necesario adoptar hábitos de ahorro del agua, como cerrar el grifo | Archivo

 

Alimentación

Cambios en la comida ayuda y de manera notoria a la salud de nuestro planeta. Hay muchas maneras de contribuir desde la alimentación para disminuir la contaminación de los campos con excesos de fertilizantes, el maltrato animal con la ganadería intensiva, producción de gases de efecto invernadero, entre otros muchos.

Nada más lejos, el sector ganadero contamina un 18% más que el del transporte, y también es uno de los sectores que más destruyen el planeta. Para alimentar a una población mundial en crecimiento, se tienen que construir más granjas que normalmente se hacen en donde había bosques, se contamina grandes volúmenes de agua y emiten grandes cantidades de gases de efecto invernadero, derivados del transporte y del metano producido por los animales.

Por otra parte, el cultivo de plantas y verduras también contamina, ya que el uso de fertilizantes para aumentar su rendimiento, así como el uso de pesticidas para que sean más resistentes a plagas deja en una situación crítica los campos y animales próximos a los cultivos. Una dieta basada en productos ecológicos, sostenibles y de proximidad reduce considerablemente los daños al planeta Tierra, así como no desperdiciar los alimentos.

 

Temperatura de la casa

Cuando se acerca el verano o el invierno, las condiciones de temperatura cambian y cada vez se hace menos más complicado soportar estos contrastes de temperatura. Dentro de casa, durante el verano el uso del aire acondicionado y en invierno, de la calefacción, es un hábito indispensable para poder estar en unas condiciones agradables dentro de casa.

Pero el mal uso de estos sistemas no ayuda para nada ni en el ahorro energético ni en el planeta. En verano, la mejor alternativa para vencer el calor es, en primer lugar, es abrir las ventanas para que entre aire de fuera y refrescar el hogar de manera natural. Si con esto no es suficiente, cerrar las ventanas y poner el aire acondicionado en una temperatura de unos 25º es ideal. De hecho, poner temperaturas inferiores, aumenta considerablemente el consumo de energía y de contaminación.

El miso modo ocurre en invierno. La temperatura de confort oscila entre los 19º y 21 ºC, es por eso que temperaturas por encima de los 23º resecan el aire y aumentan también el consumo energético y la contaminación.

 

El ahorro y la eficiencia energética depende de la temperatura en nuestro hogar | Archivo

 

Fuera de casa

No solamente dentro de casa podemos cuidar el planeta, una vez fuera, también tenemos infinitos recursos para seguir con esta tarea. Algunos de los más importantes son los siguientes:

 

Plantar árboles y plantas

Las plantas y los árboles son uno de los grandes pulmones de la Tierra. Sin ellos, no habría vida. Ellos son los encargados de recoger y capturar el CO2 y transformarlo en oxígeno a través de la fotosíntesis, y así obtener un aire más limpio. Con este simple gesto, plantar un árbol o más, ayudaremos a mejorar la calidad del aire y a reducir los gases de efecto invernadero.

 

Usar el transporte público

Cada vez más la población dispone de vehículo privado, ya sean coches, motos u otros vehículos motorizados, que emiten toneladas de dióxido de carbono a la atmósfera cada año. Solamente en España se calcula que hay cerca de 30 millones de coches.

Si en lugar de usar el coche o la moto, utilizáramos el transporte público, ayudaríamos a reducir drásticamente las emisiones emitidas a la atmósfera, que equivalen casi el 17% de toda la contaminación atmosférica del mundo. También el uso de bicicletas y el transporte con motor eléctrico son medidas muy eficientes delante de la contaminación acústica y mejora de la calidad del aire en las ciudades.

La bicicleta es un buen medio de transporte ecológico | Archivo

No fumar

Solamente en España se consumen en un día 89 millones de cigarrillos. Al año, esto supone más de 32.455 millones de filtros, que liberan sus tóxicos no solamente en el cuerpo humano contribuyendo a la formación de cánceres, sino que también contaminan los suelos, el aire y zonas verdes.

 

Industria textil

Al igual que los alimentos, nuestra forma de vestir también puede ayudar a la salud de la Tierra. La industria del sector textil es una de la más contaminantes. Por ejemplo, para fabricar un vaquero, se necesitan 10.000 litros de agua. Optar por comprar prendas de vestir que reducen los impactos ambientales en su producción y que están concienciados con el medio ambiente reducirá el impacto tan negativo sobre el planeta.

 

Ya has visto que con unos pequeños gestos cotidianos podemos ayudar y salvar a nuestro planeta de la crisis ambiental y climática a la que nos afrentamos. ¿Y tú, cuando empiezas?