Evolución: Los seres humanos nos hemos autodomesticado para ser más sociables

La ciencia acaba de comprobar que los humanos desarrollaron un comportamiento más amigable y cooperativo según el carácter de sus compañeros
Imagen de una recreación de un neandertal | Archivo

Las pruebas genéticas realizadas por un equipo de científicos, han demostrado que los seres humanos nos autodomesticamos para crear grupos de compañeros más amigables según el carácter de cada uno. De este modo, los humanos modernos somo más dóciles gracias a un proceso evolutivo que poseería semejanzas significativas con la domesticación de los animales.

El estudio, publicado en la revista ‘Science Advances’, es fruto de la colaboración entre equipos de la Universidad de Barcelona liderado por Cedric Boeckx, profesor de Lingüística y miembro del Instituto de Sistemas Complejos (UBICS), e investigadores del equipo de Giuseppe Testa, profesor de la Universidad de Milán y del Instituto Europeo de Oncología.

Los investigadores hallaron una red genética implicada en esta trayectoria evolutiva hacia la prosocialidad, que está directamente relacionada con la morfología del rostro, y que no se encuentra en el genoma de los neandertales. De este modo, este ‘trastorno’ provocado por las células del síndrome de Williams, desarrollaría un carácter más abierto, simpático y de confianza.

 

 

Domesticados como los animales

Estudios anteriores, se había planteado la hipótesis que, durante la evolución, los humanos modernos desarrollaron una cognición más prosocial en comparación con otros humanos ya extinguidos como resultado de los cambios que afectan a las células de la cresta neural.

Es por eso que los investigadores se centraron en el síndrome de Williams, un trastorno específico con rasgos comportamentales y cognitivos relevantes para la domesticación y que tiene lugar en las células de la cresta neural.

Los investigadores examinaron estas células en el genoma del humano moderno comparándolo con los genomas neandertales y encontraron que este gen acumula un gran número de mutaciones de alta frecuencia en las poblaciones de humanos modernos y que no se encuentran en los genomas de los neandertales. «Estas diferencias nos dan, a grandes rasgos y por primera vez, la validación experimental de la hipótesis de la autodomestiación basada en la cresta neural», afirma Boeckx.