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Se cumplen 56 años del récord de frío en el centro de España

Un dia como hoy, el 17 de diciembre de 1963 se registraron -30ºC en el Observatorio de Calamocha-Fuentes Claras (Teruel)
Las dolinas son grandes acumuladoras del frío invernal en situaciones anticiclónicas | MeteoMoia

 

Este martes se cumplen 56 años de la temperatura mínima absoluta más baja registrada nunca en un núcleo urbano de la península. Esta temperatura fue registrada en Calamocha, en la provincia de Teruel, donde se llegó a los -30ºC. El municipio se encuentra en el extremo más oriental de la meseta central, en las primeras estribaciones del Sistema Ibérico, entre las provincias de Guadalajara y de Teruel.

Se trata de un altiplano situado a unos 1.000 metros de altitud y predominado por un clima mediterráneo continental que supone inviernos largos y fríos, veranos más cortos y calurosos y fuertes oscilaciones térmicas. El mismo observatorio de Calamocha, tiene 70 ºC de diferencia entre su temperatura máxima absoluta y la mínima (40 ºC el 7 de agosto de 1980 y los -30 ºC del 17 de diciembre de 1963).

 

¿Como se produjo tal registro?

Las lluvias y la inestabilidad predominaron hasta esa fecha. Más o menos como este año con predominio de borrascas atlánticas. Aun así, el dia 14 de diciembre de 1963, el anticiclón se retiró hacia el norte y una borrasca mediterránea con un movimiento retrógrado, se acercó a Baleares mientras otra atlántica entraba por el suroeste de la Península. Las precipitaciones se generalizaron y las temperaturas empezaron a descender por una entrada de aire siberiano desde el nordeste peninsular, que acompañaba a la depresión mediterránea.

El día siguiente, el 15 de diciembre de 1963, se incrementó la penetración del aire frío por el este, con nevadas que llegaron incluso por la noche en la costa mediterránea catalana. En Calamocha nevó durante toda la jornada y se acumularon unos 15 centímetros de nieve con temperaturas ampliamente negativas.

El día 16, se consolidó la entrada de aire siberiano mucho más frío y seco empezó a penetrar hacia el interior de la península ibérica, lo que provocó una apertura del cielo en la mayoría de esas regiones. Además, una importante capa de nieve cubría esas zonas por encima de los 700 metros de altitud.

Con lo cual, la nieve caída y depositada en el suelo hizo que la superficie se enfriase mucho más rápida de lo que debería y provocó que las temperaturas mínimas de la noche del 17 de diciembre de 1963 fueran tan excepcionalmente bajas en toda esa zona. Además de los -30 ºC en el observatorio de Calamocha, también se midieron -28 ºC en Molina de Aragón y -22 ºC en Daroca. Unos valores totalmente excepcionales y que quedarán para el recuerdo.