Nueve funcionarios de prisiones agredidos tras el traslado 'rutinario' de un preso en Estremera, Madrid

Tras su último episodio de violencia, un total de nueve funcionarios de prisión se han visto afectados
A la izquierda de la imagen el preso 'Platón', a la derecha, secuelas de su último episodio de violencia | El Español

 

La prisión de Estremera es una de las prisiones de más seguridad de todo el país, pero eso no exime a los funcionarios que trabajan en ella de padecer de inseguridad laboral. La noche del 24 al 25 de enero, un preso en particular, Ángel Platón Estévez, alias Platón, cometió una serie de acciones que causaron numerosas lesiones a los funcionarios.

Hasta un total de nueve funcionarios quedaron heridos tras el episodio de violencia de Platón. Alguno de los funcionarios sigue lesionado. Muchos de ellos, la mayoría, presentan contusiones y magulladuras. Uno sigue de baja médica. Dos funcionarios tuvieron que acudir a enfermería para realizarse análisis a causa de que saliva con sangre expulsada de la boca de Platón les entró por la boca. Un último funcionario perdió las gafas en el forcejeo, no las extravió, se rompieron.

Platón cumple condena por actos violentos. Entre ellos altercados, delitos contra la salud pública, agresiones, robo e intimidación. Cabe destacar que, con una actitud totalmente crecida, advirtió a los funcionarios la noche anterior que aquél día iba a cometer algún acto de indisciplina penitenciaria, dijo que iba a «montarla muy gorda».

La prisión de Estremera es una de las prisiones con mayor seguridad del estado | Joan Manel Oller

 

No es la primera prisión que pisa, la de Estremera. Anteriormente ha estado en otras prisiones estatales. Tiene expedientes disciplinarios en otras prisiones y ha protagonizado incidentes muy graves, agrediendo a distintos funcionarios. «Con frecuencia se muestra impulsivo y violento», dicen algunos funcionarios de él. Hace unas semanas, volvió a desatar su ira contra los funcionarios, esta vez de Estremera.

El último episodio de Platón

Todo comenzó durante un traslado rutinario. Platón debía acudir al Hospital Gregorio Marañón (Madrid). Durante el trayecto, tanto dentro de la prisión como fuera de ella, generó una situación complicada y hostil: rodillazos, codazos, patadas, cabezazos…nadie podía pararlo ni tranquilizarlo.

A punto de subir al furgón para iniciar el traslado al centro médico, empezó a forcejear «con extrema violencia». Intentó resistirse a subir al furgón utilizando sus piernas como palanca en la escotilla antes de entrar a la parte trasera. Lo redujeron entre los funcionarios, pero se resistía: «no vais a tener cojones de meterme en el furgón. Cuando me incorporéis, le arranco la vida a cualquiera de vosotros», dijo.

El preso ya ha pasado por otros centros penitenciarios de nuestro país | España Diario

 

Durante los siguientes 30 minutos, el preso no paró de forcejear, resistirse, agredir, lesionar a todos los funcionarios que entraban en acción con el objetivo de introducirlo en el furgón destinado a su traslado al Gregorio Marañón.

En total, nueve funcionarios salieron con heridas o con secuelas de haber participado en dicho traslado. Esperemos que no nos lo podamos cruzar por la calle con total libertad hasta dentro de mucho tiempo, pues no parece que se haya rehabilitado en demasía.