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Muere apuñalado tras una reyerta con unos vecinos originada por las heces de los perros, en Vallecas (Madrid)

De repente, una veintena de vecinos emboscaron como fieras a los que entraban
Imagen de la llegada de las asistencias al lugar de los hechos | Emergencias Madrid

 

Este pasado domingo, 17 de marzo, moría en su propio complejo residencial Paco, un vecino de la zona del Pozo del Tío Raimundo, en Vallecas (Madrid). El fallecimiento de Paco no fue natural, fue apuñalado por una reyerta ocasionada en el complejo vecinal entre varios miembros de su familia y un buen número de vecinos que pertenecen a otra familia.

El motivo del asesinato fue una discusión entre las dos familias a causa de los perros que poseen la familia de la víctima. Al regresar al complejo residencial, tras haber paseado a los perros, una veintena de vecinos emboscaron como fieras a los que entraban con los perros y se produjeron agresiones y amenazas, hasta el fallecimiento de Paco.

Luís Miguel Ruíz, cuñado del asesinado, ha atendido a varios medios de comunicación sobre los hechos acaecidos durante la tarde del domingo pasado. «Da la casualidad de que soy uno de los heridos. El muerto es mi cuñado. Esa mancha en el suelo, lo dejaron ahí tirado», explica el afectado.

Los hechos

Las asistencias y los agentes de policía llegan al altercado de Vallecas | Emergencias Madrid

 

Según su relato, todo se inició cuando varios miembros de la familia decidieron ir a pasear a los tres perros que les pertenecen. Durante el trayecto hasta la puerta, una vecina que vive a unos veinte metros, miembro del clan agresor, les dijo que «estos perros nada más que están ensuciando la calle y luego no recogéis nada». Entonces, Paco, desde el interior de su vivienda espetó que recogieran la basura, que se pasan todo el tiempo tirándola por la ventana.

Tras este breve intercambio de palabras, siguieron con el recorrido que tenían planeado para pasear a los canes. Minutos después, cuando regresaron, en la plaza trasera por la que se accede a las viviendas encontraron una emboscada con mucha gente esperándoles. Nada más verles llegar, salieron disparados a por ellos.

Por eso, Paco que lo estaba viendo todo desde la ventana advirtió a los que se encontraban dentro del domicilio que «les están pegando, les están pegando». Tras esto, salieron rápidamente hacia el lugar en el que se estaba llevando a cabo la reyerta.

«Echaban chispas. Empezaron con empujones, luego otro cogiéndome del cuello. Y después ya peor: a mí uno que tendría 50 o 60 años me dio tres golpetazos con una barra en la cabeza, y porque tengo la cabeza dura, que si no…» explica Luís Miguel.

Tras golpearles repetidas veces con objetos contundentes, uno de los agresores extrajo un cuchillo «de grandes dimensiones».

El hijo del difunto fue el primer objetivo de los agresores, explica Luís Miguel: «Le dio en la cabeza, así de refilón. Mientras, intentábamos pararles. En el segundo golpe, mi cuñado se interpuso en el medio y fue ahí cuando le apuñalaron en el cuello».

El cuñado de la víctima mostraba a los reporteros el reguero de sangre que aún se podía percibir en el callejón, lugar al que cayó desplomado Paco.

La huida

En cuanto los agresores entendieron que habían asesinado a Paco, huyeron del lugar a toda prisa. De la misma manera que se habían conjuntado en una masa de gente, se desperdigaron. «Apareció un coche por esa esquina de allí y se los llevaron. Otros se marcharon corriendo. Se deshicieron del cuchillo y no se les vio más. Desde ayer no se les ha visto por la calle», asegura Luís Miguel.

En estos momentos, no se tiene constancia de la detención de los miembros de la familia agresora.

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