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Alberto, el joven adicto y maltratador que acabó descuartizando a su madre y comiéndosela en Madrid

El hombre de 26 años de edad no estaba trabajando ni estudiando y la relación con su madre no era nada buena desde hacía mucho tiempo
Imagen de espaldas del detenido Alberto Gómez por el asesinato de su madre en Madrid. | Policía Nacional

 

Nadie era capaz de pensar que podía pasar algo de esta magnitud en el adinerado barrio de Salamanca de la ciudad de Madrid. Un hecho que hasta la propia policía compartía en el momento en que recibió una llamada alertando de que hacía un mes que no aparecía una mujer de 66 años de edad.

La mayoría pensó que se trataría de una muerte natural o de un caso accidental, como es de costumbre. Por esta razón, los agentes se movilizaron hasta la casa de la mujer situada en la calle Francisco de Navacerrada para comprobar que podía haber sucedido con esta señora.

Al llamar a la puerta y preguntar por la mujer, un joven de 26 años e hijo de la desaparecida les abrió la puerta y respondió: «Sí, mi madre está dentro». Cuando los agentes se dispusieron a entrar en el domicilio vieron una escena dantesca tan solo propia de una auténtica película de terror. Una imagen esperpéntica que nadie se podía haber imaginado antes de acceder a la casa.

 

Alberto se había comido los restos mortales de su madre

El hijo de la mujer, llamado Alberto y de 26 años de edad, —que actualmente ni estudia ni trabaja— había puesto punto final a la vida de su madre y seguidamente, la había descuartizado en pequeños trozos que había guardado en diferentes tuppers que había almacenado por distintos lugares del domicilio familiar.

Según afirma uno de los agentes a ‘El Español’, Alberto se había estado comiendo los restos mortales de su madre con la ayuda de su perro Coque. Con una actitud completamente fría y distante, el madrileño empezó a relatar a los agentes cómo había matado a su madre y además, como había practicado después canibalismo con los restos de María Soledad.

Este comentario y explicación fue la última que ha dado Alberto, puesto que tras confesar el crimen, ya no ha vuelto a hacer ningún tipo de declaración al respecto. Actualmente, se encuentra a la espera para pasar a disposición judicial.

 

 

Una amiga había estado hablando con María Soledad este miércoles

Pese a que una amiga de la víctima había advertido de que hacía un mes que no veía a su amiga María Soledad, otra amiga suya que se ha puesto en contacto con el medio de comunicación citado anteriormente, ha confirmado y asegurado que este mismo miércoles, 20 de febrero, estuvo charlando con María Soledad, su amiga y vecina a través de una terraza del edificio.

En ese instante, María Soledad estaba tomando el sol en la entrada. Un hecho que indica que Alberto mató, descuartizó y se comió a su madre en tan solo dos días.

 

Alberto tenía grandes problemas con las drogas

Según relatan, durante los dos últimos años, el joven se había metido por completo en el mundo de las drogas. Diariamente solía consumir cocaína, pastillas y marihuana.

Un hecho que le acabó provocando síntomas de esquizofrenia. Por eso mismo, cuando discutía con su madre solía irse a dormir con los vagabundos del parque de al lado, los únicos amigos que le quedaban al joven.

 

La Policía Nacional lo mantiene detenido en la comisaría de Tetuán.   | Europa Press

 

Complicada y difícil relación entre madre e hijo

La relación entre madre e hijo nunca fue de las mejores, sino todo lo contrario. Al principio, Alberto era un chico cordial y educado, mientras que su madre no lo era tanto, tal como han relatado algunos allegados al medio citado anteriormente.

La batalla entre ambos siempre estaba servida y la mayoría de veces se escuchaban fuertes golpes y discusiones entre ambos. Eso sí, el joven contaba con un total de 12 antecedentes policiales por maltratar físicamente a su madre e incluso algunos vecinos afirman que vieron en contadas ocasiones a Alberto escapar por la ventana o por la parte de atrás del edificio para esquivar a los agentes.

Actualmente, en el momento de ser detenido el joven ni trabajaba ni estudiaba, pero anteriormente las cosas no habían sido así. Según relatan «era tímido, pero buen chaval», le encantaba cantar e incluso les manifestó a sus amigos y conocidos su ilusión por presentarse a Operación Triunfo.

Después se fue a Grecia a estudiar con una beca Erasmus, pero al volver, todo cambió por completo. Una vecina relata que «María Soledad se excusó en decir que su vuelta de Grecia había sido pronta debido a una paliza que le habían propinado allí». Un sorprendente cambio de vida que también pudo cambiar por completo la personalidad y la mente del detenido.

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