Una riña infantil acaba en una pelea multitudinaria entre adultos en un restaurante de Pontevedra

La Policía llegó a identificar a 25 personas en Poio, familiares de los pequeños que celebraban una comunión y un cumpleaños y se habían peleado en la zona de juegos
Agentes de la Guardia Civil han iniciado una investigación | EspañaDiario

 

Lo que empezó como un pequeño incidente entre niños pudo acabar como el rosario de la aurora. Agentes de la Guardia Civil tuvieron que intervenir en un restaurante de Poio, en Pontevedra, después que miembros de dos familias, que celebraban un cumpleaños y una comunión, protagonizaran una pelea multitudinaria. 

Todo sucedió el pasado domingo sobre las seis de la tarde. Según recoge 'La Voz de Galicia', fue una riña infantil entre dos menores la que provocó el incidente. Dos niños mantuvieron algún pequeño conflicto en una zona de colchonetas hinchables que causó lloros y gritos como es lógico en una situación así. Pero fue la intervención de un adulto, poco después  la que acabó desencadenando la pelea. 

Lo que empezó como una riña infantil acabó en un gran tumulto   

En un principio, todo empezó cuando uno de los familiares de los pequeños recriminó su comportamiento a unos de los niños, ya que no se pudo comprobar que éste llegará a pegar al menor. 

Durante los primeros instantes, explica el diario gallego, solo intervinieron uno o dos familiares, pero a medida que pasaban los minutos el ambiente se fue caldeando. Fue en aumento el número de adultos que intercambiaban todo tipo de golpes. La situación se descontroló hasta tal punto que fueron varias las personas que llamaron a la policía para que interviniera, entre ellas los propietarios del local. 

Se identificaron a 25 personas pero no hubo detenidos

Finalmente, tanto agentes de la Benemérita como de la Policía Local de Poio tuvieron que desplazarse al lugar de los hechos para calmar los ánimos. Una vez allí fueron identificados hasta 25 participantes en la trifulca, aunque no se produjo ninguna detención, ya que no hubo ningún herido de consideración ni se produjo ningún daño material.

Fue una suerte que la pelea tuviera lugar en el exterior del restaurante, según confirmaban desde el restaurante. Así se consiguió evitar que se pudieran utilizar vasos, platos o algún cubierto, aunque si acabaron afectando al resto de clientes que se encontraban comiendo en el establecimiento. Los propietarios lamentaban que lo que podían haber solucionado los propios niños acabará provocando una situación tan bochornosa.