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'Javivi', el hombre que amasó una fortuna robando a sus amantes en Vigo

Engañaba a sus víctimas, manteniendo relaciones y contactos con ellos
Iniciaba el contacto con sus víctimas por la red | España Diario

 

Javier B.P., conocido en la zona en la que normalmente habita como ‘Javivi’, tiene la edad de 40 años y un amplio historial delictivo en la región de Galicia y Castilla y León. Este hombre alberga sobre sus hombros hasta 15 denuncias, 30.000 euros estafados a siete víctimas, 24.000 robados en cajeros de crédito, hospedajes en hoteles de lujo, detenciones varias...etcétera.

Durante los últimos años se ha dedicado a estafar a hombres que conocía mediante las redes sociales o las webs de citas. Su modus operandi era simple: quedaba con ellos, se ganaba un poco de su confianza y, en un momento de despiste, les extraía el dni y la tarjeta de crédito, con la cual después sacaba dinero que gastaba.

Tras unos días, las víctimas se daban cuenta de grandes desfalcos de dinero de sus cuentas, era Javier. A pesar de las denuncias que interponían los afectados, la localización de ‘Javivi’ era muy compleja.

Su detención

Ha sido detenido de nuevo en los últimos días. Tenía que aparecer en la cárcel de A Lama, pero evadió sus responsabilidades y se fue a un hotel de lujo de Vigo, en el que había alquilado una habitación.

Allí, se puso a acumular todo el dinero que pudo, unos 24.000 euros. Tras obtener el dinero, lo invirtió en lo que más le gustaba hacer: comprar indiscriminadamente objetos de lujo como joyería y electrónica.

Durante su estancia en el hotel de Vigo se localizó al susodicho. Llevaba unos 1.000 euros encima, además de múltiples carnés y tarjetas de crédito que había ido extrayendo a sus víctimas.

Las primeras actuaciones las realizaba sin tener mucho cuidado de dejar pistas o rastros, más tarde se volvió más precavido y empezó a anotar los datos personales de sus objetivos en algún papel o cuaderno una vez se dormían.

Empezó a comprar bajo nombres falsos o bajo el nombre de la persona a quien le sustraía la tarjeta. Así, no levantaba tantas sospechas ante los investigadores, a pesar de las denuncias, y el rastro a seguir era más difícil de detectar.