El Chicle pide «perdón» por el asesinato de Diana Quer y su abogada intenta sembrar dudas entre el jurado

La defensa de Abuín insiste en que no existen signos de agresión sexual en el cuerpo de Diana y que por lo tanto, no merece prisión permanente
José Enrique Abuín | Cedida

José Enrique Abuín, más conocido como El Chicle, ha decidido hacer uso de su último turno de palabra en la última sesión del juicio por la muerte de Diana Quer. El autor del crimen ha aprovechado la ocasión para disculparse nuevamente, aunque de forma totalmente inexpresiva: «No tengo más que añadir a lo que dijo mi abogada y pedir nuevamente perdón, nada más».

Sin embargo, no es la primera vez que Abuín pide perdón. En abril de este año, durante el juicio por la detención ilegal y el intento de agresión sexual a una chica de Boiro y también en su último turno de palabra, confesó que «si pudiera dar marcha atrás más de dos años en el tiempo lo haría, pero no puedo» y deseó que «ojalá algún día se sepa toda la verdad. Siento todo lo ocurrido. Y decirle a la familia de la chica que siento mucho lo ocurrido y que ponga en duda muchas coses».

La abogada del Chicle, Maria Fernanda Álvarez, ha hecho todo lo posible para defender a su cliente: «Parece que todo vale para castigar al monstruo. Porque José Enrique es un ser humano al que se ha tratado como un monstruo, al que se le ha privado hasta de nombre y apellidos porque llamarle por un apodo, el Chicle, vende más». Además, durante más de dos horas ha tratado de cambiar la imagen del agresor manifestando que «una cosa es ser un ligón baboso y otra es ser un depredador sexual».

Una película de terror

Asimismo, la letrada ha tratado de culpar a los medios de comunicación por «crear una película de terror» donde Abuín es el personaje malvado. Álvarez ha insistido en que no existen pruebas ni indicios «para incriminar a su cliente por delitos de asesinato y agresión sexual». No obstante, la abogada sí que ha reconocido la culpabilidad del Chicle por la muerte de Diana Quer: «Esta defensa no es ajena al dolor de la familia. Hemos reconocido que mi cliente es culpable, que la ha arrojado al pozo, y eso es horrible. Es un dolor permanente. Pero eso no justifica la prisión permanente».

Siguiendo con su extenso alegato, Álvarez ha asegurado que no existen pruebas para culpar a Enrique Abuín. De esta manera, la letrada ha intentado crear dudas a los miembros del jurado apuntando que «No se evidencia ningún signo de agresión sexual. Los forenses que estuvieron mano a mano con el cuerpo no encontraron nada: ni signos de resistencia, ni de penetración, no hay ADN, no hay semen... No hay nada».

Versión final

Según ha manifestado la defensa, «José Enrique fue a esa nave a ocultar el cadáver. Nada más». Tal y como explicó el Chicle en anteriores versiones, confundió a Diana con una feriante en la calle Venecia y le sorprendió robando gasolina. Este reaccionó echándole las manos al cuello y causándole la muerte, y en un momento de bloqueo, decidió trasladar el cuerpo en su Alfa Romeo 166 hasta un pozo que ya conocía anteriormente. Por otro lado, ha negado que Diana fuese acechada, que llegase viva a Asados, que la brida fuese el arma homicida y que fuese violada: «No existen evidencias físicas de agresión sexual y de violencia. ¿Acaso es posible violar sin violencia?», ha cuestionado a los miembros que le juzgan.

Fernanda Álvarez ha insistido en que «si no fuera por la confesión de José Enrique no estaríamos aquí» porque los investigadores «no tenían ni idea».

Finalmente, tras el extenso alegato y la breve intervención de Abuín, la abogada se ha dirigido directamente a los miembros del jurado de la siguiente manera: «Defendí a José Enrique como me gustaría que me defendiesen a mí. Ahora, impartan justicia como les gustaría que hiciesen con ustedes».