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Buscan a un triple asesino que no volvió tras un permiso en Orense

El condenado asesinó a su mujer y sus dos hijos en Canarias en 1996 | Disfrutaba de un permiso penitenciario pero no regresó a la prisión
Imagen compartida por la Policía Nacional | Policía Nacional

 

La Policía Nacional ha hecho un llamamiento a través de su cuenta oficial de Twitter, pidiendo ayuda a todos los españoles para tratar de encontrar a Fernando Iglesias Espiño, un preso que estaba interno en la prisión de Pereiro de Aguiar (Ourense) y que se ha fugado durante un permiso de fin de semana.

Fernando Iglesias, que había sido condenado a 25 años de prisión por asesinar a su mujer y a sus dos hijos, tiene una estatura de 1,75 metros, es calvo y usa gafas. La fuga se ha producido justo cuando encaraba la recta final de su condena, puesto que la concesión de su libertad estaba prevista para el 9 de octubre de 2021.

 

La Policía Nacional ha pedido la «máxima difusión» del caso

Así las cosas, y después de que el pasado día 13 no regresara a las 17.00 horas –que era cuando se suponía que acababa su permiso–, saltaron todas las alarmas y empezó su búsqueda, que hasta la fecha no se ha saldado con éxito.

Por este motivo, las fuerzas del orden han compartido su nombre y una fotografía suya, pidiendo una «máxima difusión» para poder localizarlo. El número de atención para cualquiera que pueda aportar datos sobre el paradero de este fugitivo es el 091, 062 o 112, y también se puede mandar un correo electrónico a la dirección fugitivos@policia.es

 

Las alarmas saltaron cuando el preso no regresó del permiso 

Fernando Iglesias Espiño, que fue condenado por el triple asesinato de su familia —su mujer y sus dos hijos— en Canarias en el 1996, no regresó a la prisión de Pereiro de Aguiar (Orense) tras un permiso penitenciario e hizo que se activaran todas las alarmas.

'La Opinión de Tenerife' informó este domingo que la Audiencia de Las Palmas puso al reo en busca y captura tras no presentarse en la prisión de Bonxe después de un permiso y que se le perdiera la pista.

 

Mató a su mujer y a sus hijos

El preso es Fernando Iglesias, un padre de familia que en 1996, cuando tenía 41 años, asesinó cruelmente a su mujer, de 39 años, y a sus dos hijos, una chica de 18 años y un niño de 12 años «porque le cabrearon». Acto seguido, el condenado siguió bebiendo hasta que, 15 horas después del crimen, llamó a la policía.

Fernando era un taxista de origen gallego y residente en el barrio de Jinámar, entre Las Palmas y Telde. Fue allí dónde asesinó a su familia tras una discusión y haber bebido alcohol. Según palabras del autor del crimen, «le pusieron de muy mala leche y se cegó».

 

Atacó a su mujer, luego a su hija y después al pequeño

Durante la discusión, Fernando se dirigió al armario donde guardaba las herramientas, cogió una picareta —una especie de pico pequeño— y atacó a su mujer primero en la cocina. Acto seguido se fue hacia su hija, de 18 años, que se encontraba en el salón viendo la televisión. 

Por último, Fernando se dirigió a su hijo, de 12 años, que en ese momento se encontraba en su habitación durmiendo pero que había despertado por los golpes y los gritos. Después, se aseguró de rematar a su mujer y su hija cortándoles con un cutter. 

Uno de los detalles que más llamó la atención del caso es que después del parricidio, Fernando continuó bebiendo ron y dejó el arma utilizada en el fregadero. No fue hasta 15 horas después del asesinato que llamó a la policía y fue detenido. 

 

La sentencia confirmó un homicidio intencionado

A pesar de sus explicaciones y de la «discusión» que Fernando argumentó como hecho que provocó el crimen, la sentencia que le condenó consideró que el crimen fue premeditado porque horas antes había dejado su trabajo y había renunciado a su finiquito.

Además, su matrimonio estaba prácticamente acabado tras las continuas discusiones, la última durante esa misma noche, pocas horas antes del asesinato. Su mujer le dijo al condenado que quería dejarlo, y pocas horas después, él cortó los cables del teléfono para acabar con una conversación que estaba teniendo su mujer. Fue entonces cuando ocurrió el crimen.

Iglesias fue considerado culpable por un jurado popular y condenado en 1998 a 54 años de cárcel —18 por cada uno de los asesinatos—, pero poco después de cumplir 22 años en prisión se le ha perdido la pista tras un permiso penitenciario. 

La Audiencia de Las Palmas, al considerar que todavía no ha cumplido los 25 años mínimos de prisión que el Código Penal exige para penas como la que le fue impuesta, le ha puesto en busca y captura y ha alertado a todos los Cuerpos de Seguridad del Estado para que procedan a la detención en caso de ser localizado.