Alba, la enfermera que encadena 400 contratos laborales en 9 años en Galicia

Ha aprobado tres oposiciones (OPEs) y ha estado acumulando méritos durante todos estos años
Alba no sabe si va a trabajar hasta las 09.30 horas de la mañana | España Diario

Alba Rodríguez, de 36 años, es enfermera de atención primera en la provincia de Lugo, en Galicia. Se licenció cuando tenía 22 años en la Universidad de Santiago de Compostela, y desde entonces el desconcierto reina en su vida laboral diaria.

Alba no sabe si va a trabajar hasta las 09.30 horas de la mañana. Sobre esa hora recibe una llamada—o no—en la que se le indica a qué centro médico debe acudir para desarrollar sus funciones laborales. Los contratos que le ofrecen suelen ser de días, incluso de un solo día, por lo que casi nunca sabe dónde va a trabajar al día siguiente, ni si lo hará.

Tras 14 años dentro de las listas de empleo del Sergas (Servicio Gallego de Salud), ha encadenado 400 contratos laborales, como decimos, casi todos de una sola jornada. La enfermera aguanta esta situación con la esperanza de obtener finalmente la plaza que tanto lleva labrándose. Ha aprobado tres oposiciones (OPEs) y ha estado acumulando méritos durante todos estos años.

Hasta el momento la cosa no cambia y los contratos que se le ofrecen casi a diario son en centros médicos muy lejanos a su localidad. Aun así, Alba acepta dichos contratos, pues son su principal y única fuente de ingresos.

Lo peor de todo es que al ser contratos de un solo día, o de varios días, no tiene ni un solo derecho como trabajadora. Alba no goza de vacaciones retribuidas, de bajas laborales, de bajas por maternidad o por enfermedad ni de días libres. Lo único que puede hacer si quiere descansar algún día es rechazar el contrato que le ofrezcan ese día, con el riesgo de ser penalizada y de ser vetada en las listas durante un año entero.

17 contratos para 27 días de trabajo

El medio ‘El Español’ ha entrevistado a Alba, que se encuentra en una situación muy poco saludable laboralmente hablando: «Este mes tengo ya casi controlados los contratos que voy a tener. Mañana tengo contrato porque el que firmé era de dos días; este mes voy a trabajar 27 días de 31, esos cuatro días que no trabajé no tuve contrato y, por lo tanto, no coticé. Para trabajar los 27 días restantes firmé 17 contratos, nueve de ellos de dos días y el resto de un solo día», explica.

«En octubre trabajé 15 días seguidos, pero tengo compañeras que han llegado a trabajar 60 días seguidos estando en una Unidad de Cuidad Intensivos (UCI). Nadie te pregunta si estás cansada, si estás preparada físicamente para trabajar, lo haces y punto», confesaba.

El reportero se interesa por la situación administrativa de la Xunta en relación al ámbito laboral de sus empleados. La joven respondió que: «En teoría nos regimos por el Estatuto de los Trabajadores, solo en teoría. Se supone que está por encima de cualquier convenio, pero el Sergas no lo sigue. Se rigen por el pacto de contrataciones que firmaron con los sindicatos y que avala que podamos trabajar 365 días del año».

«Me ofrecen un día en un hospital, otro en el centro de salud, y vas cogiendo lo que mejor te va. Siempre días sueltos, y si te ofrecen de una semana nunca entran los fines de semana para que no te los tengan que pagar, el sábado y el domingo puedes trabajar en otro sitio si quieres», explica Alba en relación a las llamadas que recibe por las mañanas.

«Ser madres es prácticamente imposible»

También alega que en esta situación no se atreve a arriesgarse a ser madre, ya que «sin vacaciones, días libres, sin la opción de tener una baja y estando cada día a cientos de kilómetros, ser madres es prácticamente imposible en esta situación».

La enfermera cuenta que un grupo de profesionales de este ámbito se han unido bajo la plataforma Enfermeiras Eventuais en Loita, un movimiento que exige a la Administración un trato justo y digno para las enfermeras.

«Lo que queremos es mejorar nuestras condiciones, mejorar la sanidad y, con ello, al paciente. Contamos lo que nos pasa cada día, y a veces nos callamos lo peor. Lo que pedimos es que haya transparencia en las listas, que no haya cosas raras. Contratos bien hechos y legales, no querernos parches como el contrato de continuidad y una macro oposición con opciones reales de obtener plaza; en definitiva, que se termine la precariedad», sentencia.