El Rey Juan Carlos al límite: padece depresión y se ha visto obligado a abandonar Zarzuela

El Rey vive unos momentos muy complicados y confusos tras verse obligado a marchar de Zarzuela y con todo su entorno familiar completamente desmoronado

Alarmantes informaciones las que da hoy en 'Lecturas' la periodista Pilar Eyre sobre la situación actual del Rey Emérito Don Juan Carlos de Borbón.

Según relata la periodista en su columna habitual de los miércoles en Lecturas, Don Juan Carlos estaría atravesando unos confusos y duros momentos que le habrían sumido en un estado de ánimo  «que tiende a la depresión».

Los motivos vendrían desde diferentes frentes, principalmente familiares y también de su posición y funciones una vez las riendas de la Casa Real han sido cogidas por su hijo Felipe VI.

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Obligado a abandonar Zarzuela y sin domicilio fijo

A Don Juan Carlos, como relata Pilar Eyre, se le caía Zarzuela encima. Una vez reorganizada la Casa Real por parte de su hijo y con un papel testimonial y confuso para él, a Juan Carlos se le asigno un triste despacho  «desangelado, sin siquiera calefacción, al que no ha acudido nunca».

Sin agenda oficial, ni gestiones que realizar, el Rey Emérito ha preferido irse de Zarzuela y ante la imposibilidad de vivir en Palma  «territorio de su mujer, Doña Sofía» o en Barcelona  «ha quedado únicamente para sus revisiones médicas y retoques estéticos», Sanxenxo ha sido la opción escogida.

No obstante, según apunta Pilar Eyre, no tiene domicilio fijo allí y vive entre el Club Náutico de Sanxenxo y la casa de su amigo y presidente del Club, Pedro Campos.

La muerte de su hermana Pilar, el golpe definitivo

A estos problemas de arraigo hay que añadir otras cuestiones afectivas que han mermado mucho el estado de ánimo de Don Juan Carlos. El principal golpe que ha sufrido estos últimos tiempos es el fallecimiento de su hermana, la Infanta Pilar,  «con quien hablaba todos los días por teléfono».

Sin un trato habitual ni fluído con su hijo Felipe, enfrascado en el día a día del país, ni con su mujer, ni con sus hijas - con la infanta Cristina  «se interponen siempre las reclamaciones y súplicas de la hija acerca de su marido», al Rey Emérito únicamente le quedan sus viejas amistades para hacer más llevadera esta etapa final de su vida, alejado de las obligaciones y el papel institucional relevante que ha ocupado durante varias décadas en España.



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