FOTO: Felipe, más incómodo y cansado que nunca, y sabemos por qué

El monarca vive sus días más tensos con Letizia

El rey Felipe recibe a Antonio Vázquez y Luis Gallego en audiencia en el Palacio de la Zarzuela 12 de febrero Madrid
El rey, visiblemente incómodo | EspañaDiario

El rey Felipe mantiene una intensa agenda. Justo este miércoles, recibió a Antonio Vázquez y a Luis Gallego, presidentes de International Airlines Group (IAG) y de Iberia, respectivamente. Por suerte, Felipe sabe diferenciar su día a día en Zarzuela, sus compromisos y actividades públicas, de sus vínculos familiares.

Si no hubiera sido así, seguramente Felipe no podría soportar la presión. En pocos años ha visto como su madre dejaba prácticamente España, su padre, tan querido por los ciudadanos, caía en el ostracismo, y sus hermanas perjudicaban seriamente la imagen de la Casa Real hasta límites insospechados. 

La gran virtud del rey Felipe VI, por lo tanto, es tomar distancia, ser profesional y entender que la monarquía debe estar por encima de lo que uno quiere. Los fans de la serie 'The Crown' en Netflix, sabrán de qué hablamos exactamente: El momento en que el rey (en ese caso, la reina), le cuenta al heredero que no debe tener inquietudes o sueños: Reinar significa no opinar, no posicionarse y procurar molestar lo menos posible. Todo por el futuro de la corona.

Pero nuestro rey también es humano y lleva un inicio de curso muy duro: la muerte de su tía ha comportado momentos familiares muy tensos. Y, por si fuera poco, la nueva polémica sobre el anillo de Letizia vuelve a salpicar el matrimonio.

Felipe, cansado e incómodo

El rey recibía este miércoles a dos empresarios importantes. Se trataba de un encuentro interesante: La patronal aérea tiene cosas que contar tras el Brexit, pero Felipe no estaba cómodo.

Se ve en la imagen: Mira a un lado, con una sonrisa forzada y deseando acabar la audiencia. Y es que nuestro monarca es humano, y lleva prácticamente 50 días muy complicados, intensos y llenos de momentos duros con la familia.

No saludarse con sus hermanas mayores, ver como su padre se va apagando y no poder darle ninguna muestra de afecto público no es sencillo. Y eso pasa factura en su trabajo. Muchos de los que están leyendo seguro que saben de lo que hablamos: A veces, es imposible que nuestra vida privada quede ajena a nuestro empleo. Y eso le pasó ayer a Felipe


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