Rubén, el ladrón «fantasma» que se escondió tres años en una zona aislada de Badajoz

Era un miembro de un conocido grupo criminal con múltiples robos en Madrid y Toledo
Rubén tenia pendientes 21 requisitorias judiciales | Cedida

 

Rubén E. G. creía tener el escondite perfecto en la conocida Siberia Extremeña, al noroeste de la provincia de Badajoz. Este conocido labrón había decidido instalarse en el pequeño pueblo de Garbayuela, de apenas 500 habitantes, huyendo de su expediente criminal, lleno de múltiples antecedentes por robo, según recogía el diario 'ABC'. En esta pequeña población estuvo refugiado los últimos tres años. 

Su libertad llegó a su fin el pasado mes de setiembre, cuando en una de sus pocas salidas pudo ser detenido. Había cogido un autocar un autocar destino Siruela, procedente de Madrid, pero no pudo llegar a su destino. A solo 30 kilómetros de la última estación, en la parada localidad de Herrera de Duque un grupo de agentes de la Guardia Civil aprovecharon la subida y bajada de pasajeros para entrar y detenerle. 

No solía prácticamente de su refugio   

Durante su estancia en el municipio extremeño, Rubén probó de pasar totalmente desapercibido. Vivía en una casa de la calle del Parador, muy cercana al centro, junto a una mujer y el hijo de esta, aunque se desconoce que relación mantenía con ellos.

Este madrileño, conocido por formar parte de un grupo criminal muy activo en diversas provincias pero sobretodo en Madrid y Toledo, apenas salía de su refugio. Unos vecinos explicaban que «no lo veíamos nunca por la calle. La chica, que es del pueblo, siempre paseaba sola con el niño». 

21 órdenes judiciales pendientes

El mismo día de su detención fue llevado ante el juez que le imputó, en un primer momento, por un delito contra la salud pública, ya que encontraron marihuana en el registro de la casa.  Finalmente, en sede judicial comprobaron que tenía pendientes 21 requisitorias de diversos juzgados de la Comunidad de Madrid, de la provincia de Toledo además de uno Don Benito (Badajoz) y otro de Cáceres. Después de tres años como prófugo, pasaba la primera noche entre rejas, a la espera de saber cuál puede llegar a ser su condena total.