Manuela Chavero, tres años desaparecida, con más de 100 sospechosos y sin pistas

La familia mantiene la esperanza de que pronto se resuelva este misterioso caso
Manuela Chavero desapareció hace tres años, el pasado 5 de julio de 2016, en Monasterios, Burgos | Cedida

 

Ya han pasado tres años desde la desaparición de Manuela Chavero, de 42 años y dos hijos, en Monasterio (Badajoz). El 5 de julio de 2016 no se supo nada más de ella y desde entonces su hermana Emilia se encarga de quedar con responsables de la investigación y acudir a programas de televisión para relatar las posibles novedades de este misterioso caso.

Se han investigado más de 100 sospechosos

Los agentes de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil estarían ante «la desaparición más difícil que han llevado», según afirma Emilia a ‘El Español’. La mujer tiene esperanza e insiste en que están cerca de resolver el caso. Por su parte, los investigadores no creen que Manuela se marchara por su propio pie, sino que alguien debió llevársela por la fuerza, aunque sin forzar la puerta, por lo que tuvo que llamar y que ella le abriese.

Monasterio es un municipio de poco más de 4.000 habitantes, entre los cuales prácticamente todos se conocen y la policía habría investigado a más de 100 sospechosos diferentes. Además, creen que Manuela, que recibió un último mensaje de texto casi a las dos, desapareció antes de las tres de la madrugada.

A la mañana siguiente había quedado con una de sus hermanas, pero no se presentó ni contestó al teléfono, algo raro según ha detallado la familia. Entonces la mujer llamó a una amiga que se acercó a la casa, nadie abrió la puerta ni contestó al teléfono. Fue en ese momento en el que un hermano se acercó con una copia de las llaves para entrar, pero no había rastro de Manuela.

Sin testigos, ni huellas, ni pistas

Nadie cree que la mujer se fuera dejando atrás a sus hijos de 4 y 7 años, además, todas sus pertenencias estaban en el interior del domicilio donde los investigadores no encontraron huellas, ni pistas que puedan ayudar a resolver el caso de la desaparición de Manuela. Tampoco hay testigos, pues la casa se encuentra en una zona alejada del centro urbano, con pocos vecinos.

Además, Manuela había quedado con una amiga para ir a Zafra, quería conseguir un abogado de oficio porque tenía un juicio referente a un tema relacionado con su ex marido, de quien se había divorciado dos años antes, y para el cual ya tenía toda la documentación necesaria para presentar.

Sin embargo, desapareció sin dejar rastro y este caso quedó opacado por el de Diana Quer, en Galicia. Ahora, la familia mantiene la esperanza de resolver el enigma: «Todo puede resolverse pronto. La UCO es un cuerpo de élite. Todo en lo que están lo resuelven. Y el de mi hermana lo van a resolver».

Comentarios