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RESCATE JULEN

La perforación del túnel vertical podría terminar «a finales de esta noche»

El expolio artístico en la Guerra de la Independencia

Resulta casi milagroso, que después del paso de los franceses por todas las regiones españolas, todavía  nos quede algo de nuestro patrimonio artístico, debido al saqueo sistemático al que se procedió, tanto oficialmente, como por el que por su cuenta realizó la soldadesca.

  

Los grabados de Goya y los relatos de primera mano que nos han llegado, nos dan cumplida imagen de lo que sucedió en aquellos años de invasión por parte de una nación, Francia,  que era considerada como la más culta de aquellos momentos. Pero la rapiña, el ansia de botín  y la necesidad, pues Napoleón le comunicó a su hermano José1 que debido a los enormes costes de la guerra con Austria, le era imposible sufragar la de España y debía de destinar  todos los recursos económicos que produjera, llegaron a tales niveles que nos privaron no sólo de gran parte de nuestro patrimonio artístico, sino también del histórico y sentimental.

  

  

  

Un ejemplo entre miles, podría ser la tumba del Cid y de su esposa Doña Jimena, en el Monasterio de Cardeña que sufrieron la profanación de las tropas francesa, y cuando una delegación francesa quiso trasladar los restos del gran mito hispano a Burgos, con honores, para congraciarse con la población burgalesa, se encontraron con el desagradable panorama, de que era imposible saber cuales eran las del Cid y de su esposa, porque anteriormente habían pasado sus tropas, esparciendo sus huesos, y las de otros personajes enterrados en el Monasterio, aún así los cogieron al azar y los llevaron a Burgos.

Dos de los comisionados el conde de Salm-Dick y el barón de Delamarde se quedaron parte de ellos, así, no es de extrañar, que puedan encontrase restos, si lo son, del Cid, en lugares tan dispares como, Valencia, Burgos, Francia, Alemania o la República Checa.. 2 Así ocurrió también con las tumbas de otros personajes ilustres, y no tanto, cuyos restos desaparecieron en estas circunstancias. Como los del Gran Capitán, D. Fernando González de Córdoba, enterrado en el Monasterio granadino de S. Jerónimo. Igual sucedió con las tumbas del Monasterio de Poblet o las del Panteón de S. Isidoro, por no hacer la lista excesivamente larga.

El grabado "Así sucedió" presenta un primer plano con un fraile herido mientras intentaba evitar la rapiña, agarrado a una barandilla y desangrándose. El otro foco de atención del grabado, en tonos más sombríos, lo centra Goya en los soldados franceses cargados de cruces, candelabros y vasos sagrados, que se pierden por el fondo mientras miran con una sonrisa sarcástica al fraile que muere.

El posicionamiento inicial de la Iglesia y los intelectuales, no fue tan claro en un principio. Francia era una nación culta, y había que evitar toda violencia. El grabado "Que se rompe la cuerda" en el que un fraile, hay quien piensa que es el Papa, anda por la cuerda floja ante la mirada del pueblo que espera a ver si se cae, podría hacer buena aquel frase de Napoleón, "un cura me ahorra diez gendarmes", indicando la petición de tranquilidad y paz que solicitaban en un primer momento gran parte de los frailes. No tardarían en sentir en carne propia el error, y la indecisión inicial se convirtió en proclamas encendidas en los púlpitos y en acción personal, contra el invasor.

El testamento de Dña. Francisca García:3 "hija legítima y de legítimo matrimonio de D. Antonio García Hernández y de Dña. Juana Matamoros Pérez...de Fregenal de la Sierra de donde también soy oriunda". Nos muestra en toda su crudeza los saqueos que incluso a la gente más humilde, realizaron los franceses.

4"Ytem declaro que DE RESULTAS DE LAS IMBASIONES DEL EXERCITO FRANCES AL PASO DE LA VILLA DE BARCARROTA, FUE SAQUEADA LA CASA DE MI HABITACION PERDIENDO TODO QUANTO ME PERTENECIA, y conserbaba para mi subsistencia, cuya circunstancia Y MOVIDO POR ESTOS SUCESOS el expresado mi hijo ANTONIO COMO DEL AMOR QUE ME PROFESA SE DIRIGIO A LA MISMA VILLA Y ME TRASLADO A SUS EXPENSAS a esta capital, como lo hizo a otros puntos en las ocasiones que fue precisa emigración y la Plaza fue ocupada por aquel"...Mando que A MI HIJA POLITICA...SE LE ENTREGUEN POR VIA DE LEGADO o como mas haya lugar ALGUNOS MUEBLES DE MUY ESCASO VALOR que actualmente tengo, y he podido conservar, pues los principales y de valor me fueron también robados en esta Plaza al tiempo de su reconquista".

También los ingleses de Wellington hicieron de las suyas. A doce de mayo de mil ochocientos trece, se produce5 "un traspaso de una casa en pago de una deuda ya antigua". "La cantidad de dinero que le había sido prestada, le era imposible devolverla pese a su intención de hacerlo, porque "la calamidad de los tiempos dimanada de los asedios, ocupación de esta plaza por el exercito enemigo, su reconquista por las armas británicas y horrorosos saqueos a su infeliz vecindario"

EL SAQUEO "POR AMOR AL ARTE"

"Después del saqueo de Egipto, Napoleón se entregó con gran celo al expolio del patrimonio europeo. Los conventos, iglesias y palacios, en el caso de España fueron vaciados...José Bonaparte diseñó una brutal operación para hacerse con el control de los tesoros del arte español".6

Napoleón tenía el convencimiento de la misión culturizadora que le había sido encomendada a Francia en general y a su persona en particular. Las grandes obras de arte no estaban suficientemente valoradas en los países en las que se encontraban, cosa que en el caso de España no iba excesivamente desencaminado, ya que el índice de analfabetismo era de un 75% en 1860. Pero en regiones como Extremadura, era todavía mayor. Cáceres con una población de 293.672 habitantes 239.342 eran analfabetos, un 81,50% porcentaje que subía en la provincia de Badajoz que de 403.735 habitantes, 340.816 lo eran, un 84, 25%.7

No es de extrañar que gran número de intelectuales colaboraran con el gobierno Josefino. Según el historiador Miguel Artola,8"Eran seguidores de la ilustración, perseguían la felicidad para el pueblo, que no era un sentimiento, sino una situación: el bienestar de los individuos''.

  

En España, la obra de Ceán Bermúdez, publicada en 1800, "Diccionario histórico de las bellas artes en España", les sirvió como guía de mano para localizar las obras más importantes de los artistas españoles. Los problemas económicos y la ya abierta oposición del estamento eclesiástico a la invasión y "al rey intruso", llevaron a José Bonaparte en 1809 a suprimir las órdenes religiosas y a incorporar todos sus bienes al estado, con lo que podría paliar los costosos gastos de la guerra. Con esta medida se encontró con gran cantidad de obras de arte procedentes de los conventos. Ante esta situación y siguiendo el espíritu "culturalizante de su hermano Napoleón", funda un Museo público.

  

  

Pero no sólo era el lucro, sino la incultura y la necesidad, las que propiciaban situaciones como la que sucedió con los hombres del general Lejeune. Para protegerse del frío y la lluvia, los soldados acampados en los alrededores de Zaragoza hicieron unas improvisadas tiendas de campaña, con los lienzos de los cuadros de las iglesias y conventos que habían saqueado.9 

  

Tras la retirada de las tropas napoleónicas, acosadas por los ejércitos españoles, ingleses e incluso con la aportación de tropas portuguesas, como se recuerda documentalmente por el saqueo que estos últimos realizaron en el Escorial en Noviembre1812, en el que alojados en el Monasterio arrancaron, puertas, vigas, y utilizaron toda clase de objetos de madera, incluidas estatuas, para calentarse y procediendo al posterior saqueo de relicarios, piezas de orfebrería y de cualquier objeto que tuviera algún valor, el rey José huyó con un equipaje de más de quinientos carros, entre los que se encontraba gran parte del botín artístico. 

La batalla de Vitoria, tras la cual se acabó, definitivamente, la presencia francesa, dejó desperdigados gran parte de esta botín que en gran parte fue saqueado y se perdió, pero otra parte fue recuperada por los ingleses. El duque de Wellington, se ofreció a devolverlo, pero el rey Fernando VII, recién llegado del exilio, se las regaló, ya que los había conseguido por "medios tan justos como honorables". En este lote se encontraban cuadros tan emblemáticos como, la Venus del Espejo, de Velázquez y varios de la mejor producción de Murillo.

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