La esquizofrénica carrera armamentista

Este mundo actual en que vivimos tiene mucho de drama  y de esquizofrenia. En principio te podrá parecer excesiva esta apreciación tan negativa, no obstante si tienes la paciencia de leer las líneas que siguen, podrás comprobar que no lo es. ¿Cómo puede entenderse que en la situación de crisis económica actual se sigan incrementando los gastos militares?

  

  

  

  

  

  

Los datos son suficientemente contundentes. Estamos ante una esquizofrénica locura armamentística. No obstante, tampoco vamos a descubrir el Mediterráneo al señalar que la guerra es uno de los mayores negocios. Existe una directa relación de la "guerra" con las ganancias y la expansión de los consorcios armamentistas USA, que resultan, juntos con las petroleras y las corporaciones de servicios (que incluyen a las compañías de "seguridad privada"), los beneficiarios principales de las invasiones y ocupaciones militares, tanto en Irak y Afganistán, como de los conflictos actuales y potenciales en Medio Oriente y en todo el planeta.

Dicho lo cual, naturalmente que se puede llevar a cabo un replanteamiento de la política militar. No tiene sentido como señala Vicenç Fisas que la Europa de la OTAN mantenga todavía unos ejércitos formados por 2,1 millones de personas. ¿Para defenderse de quién? Y no vale la argumentación de que sirven para participar en operaciones de mantenimiento de la paz, porque estas operaciones sólo movilizan a un pequeño porcentaje de los efectivos mencionados. La Europa de la OTAN mantiene todavía una estructura heredada de la Guerra Fría, con algunos recortes, pero no ha sido capaz de organizar un ejército integrado y racionalizado del orden de los 500.000 efectivos, con un ahorro de unos 200.000 millones de dólares anuales. Pero intuyo que las cosas van a seguir igual. Poco ha el secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, ha reclamado a los ministros de Defensa de la Alianza Atlántica gastar «lo suficiente» en defensa, es decir, el máximo posible, cuando de lo que se trata es de pensar en cómo gastar lo mínimo posible. 

Pere Ortega del Centre d'Estudis per la Pau J. M. Delàs señala que frente a las medidas el gobierno de Rodríguez Zapatero para hacer frente al déficit público, habría otras soluciones socialmente progresistas, como una mayor reducción del gasto militar para destinarlos a la economía realmente productiva, aquella que está ligada al desarrollo a través de la salud, la educación y el crecimiento económico.

En España el gasto militar del año 2010 está previsto que sea de 18.000 millones € (50 millones € al día), de los cuales 2.414 millones € irán destinados a inversiones, en su mayoría para adquirir nuevos armamentos, a I + D se dedicarán 1.182 millones € en ayudas a industrias militares para hacer investigación de nuevos tipos de armas. Así el gobierno español lo tendría muy fácil, sólo habría que suspender la adquisición de algunos de los grandes proyectos, como el avión de combate EF-2000, el helicóptero Tigre, el avión A400M, el submarino S-80, o el blindado Leopard, con un coste global, de aquí al final de los proyectos, de 15.000 millones €. También se podrían retirar las fuerzas militares del exterior, especialmente las destinadas a la guerra de Afganistán, que el año 2009 tuvieron un coste de 713 millones € y que este año superarán los 1.000 millones, habiéndose ampliado en 500 soldados el número de tropas desplegadas. 

También está la cuestión del número de fuerzas armadas de que dispone el Estado, este año se aspira llegar a 130 mil efectivos, el objetivo es incorporar cada año entre 2000 y 4000 hasta alcanzar los 170.000 efectivos. La crisis abre la oportunidad para un debate público sobre cuáles son los peligros y las amenazas que sufre la sociedad española para mantener un ejército sobredimensionado, y adaptarlo a las necesidades reales de la defensa del país. Un ahorro en este terreno pasaría por no incrementar el número de soldados este año 2010, y planificar una reducción de tropas a partir del próximo año hasta una cifra más razonable de 50.000 efectivos.

Con los grandes problemas que acucian a la humanidad como la crisis económica, el paro, el cambio climático, el subdesarrollo... el actual gasto militar parece una auténtica locura. Si has tenido la suficiente paciencia, estimado lector, de llegar hasta el final, podrás entender que mi apreciación tan negativa del inicio de estas líneas está totalmente justificada. 

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