La familia de Sara, la médico de 28 fallecida por coronavirus, cuenta la triste verdad

La joven doctora falleció tras contagiarse en el centro de salud de Mota del Cuervo, donde trabajaba como médico de familia

Sara Bravo López, doctora de familia fallecida, de 28 años, a causa del coronavirus en Cuenca en marzo de 2020
Los compañeros la recuerdan como un ejemplo a seguir | @federicozarco

Recientemente falleció víctima del coronavirus una joven sanitaria de 28 años llamada Sara Bravo López. La doctora trabajaba en la localidad manchega de Mota del Cuervo, donde dio positivo en coronavirus SARS-CoV-2. Tras estar varios días ingresada en la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital La Mancha Centro no logró resistir a la enfermedad, agravada por las patologías previas que presentaba por ser asmática. 

En una reciente entrevista al 'El Español', un familiar de la doctora,  José Carlos, relató como la propia joven les contó por teléfono que se había contagiado en el centro de salud al atender a dos pacientes con síntomas sin contar con ninguna protección. 

«Ella hizo la guardia de un compañero y ahí lo cogió, puesto que atendió a dos pacientes de Madrid que presentaban esos síntomas. Y, claro, ella los atendió porque es una gran profesional pero en realidad no tenía los medios para protegerse y trabajar» señalaba el familiar de la doctora.

Esta situación sigue poniendo en el foco del problema la ausencia de material para proteger a todo el personal sanitario, una necesidad reivindicada por el colectivo desde el inicio de la crisis.

Una joven con mucho futuro

El fallecimiento de Sara Bravo ha conmocionado a todo el país. Todo su sacrificio en la facultad de Medicina de la Universidad de Valladolid para cumplir su sueño de salvar vidas se han truncado de forma inesperada. 

La joven era natural de Ciudad Real pero estaba vinculada a la localidad de Santa Cristina de la Polvorosa en Zamora, donde reside su familia materna y su entorno más cercano.

Hoy el dolor era latente en todo el pueblo, que amaneció con las banderas a media asta en honor a la doctora. La familia supera una pérdida muy trágica a la que se suma toda la angustia de no poder acompañarla hasta el final.

«Lo más doloroso es que no pudimos viajar al Hospital La Mancha Centro a despedirnos de Sara por el confinamiento. Solo durante los últimos días ella hablaba telefónicamente con su madre, su tía y primos. Y, antes de que la entubasen se despidió de su madre» contaba roto por el dolor el familiar de la joven.


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