Los héroes del coronavirus en España: 12 horas trabajando y sin medios

Trabajan cada día durante 12 horas

Sanitarios desinfectando la entrada de un hospital
El trabajo diario de los técnicos de emergencias sanitarias | España Diario

Mientras la mayoría de la población sigue confinada tras el Decreto de alarma, los técnicos de emergencias sanitarias trabajan a destajo para atender todas y cada una de las llamadas de emergencia y trasladar a los enfermos a los hospitales. Desde hace un mes, viven expuestos al coronavirus con el objetivo de frenar el número de contagios.

‘Nius’ recoge el testimonio de Antonio Portu, un vecino de Hernani (Gipúzkoa) que trabaja doce horas cada día llevando a los pacientes a los centros hospitalarios. Asegura que cada paciente que trasladan con problemas respiratorios se considera un caso sospechoso de Covid-19, por lo que el volumen de trabajo no para de crecer en los últimos días. «Te puedes imaginar, esto es un sin parar», asegura.

Portu declara que, si el paciente presenta los síntomas propios del coronavirus, se deben poner un Equipo de Protección Individual (EPI), un traje compuesto por «buzo, mascarillas fpp2 o fpp3, guantes, gafas». En este sentido, asegura que los trajes protectores escasean y el servicio se ha parado en alguna ocasión por la falta de medios. Además, «vemos cómo además van cayendo poquito a poco los compañeros».

Sin formación ni medios

Los técnicos de emergencias sanitarias respetan a rajatabla el protocolo de actuación, pero Adela Augusto, trabajadora en Villanueva de la Vera (Cáceres), afirma que los protocolos cambian casi a diario y los profesionales no reciben la formación adecuada. Augusto afirma que ve tutoriales en redes sociales y «vídeos que envían los compañeros».

Por si fuera poco, la gestión del transporte sanitario en comunidades autónomas depende de empresas subcontratadas, exceptuando Madrid y Baleares. Por ese motivo, muchos técnicos de emergencias cuentan con contratos precarios y pésimas condiciones laborales.

No obstante, pese a su delicada situación y la falta de medios materiales, siguen trabajando cada día para frenar la expansión del coronavirus. «Trabajamos por vocación y esos aplausos suponen un chute de adrenalina, son realmente muy emocionantes. Pero es agotador, no podemos llegar a todo como nos gustaría. No tenemos los elementos necesarios y tememos además por nuestras familias», sentencia Antonio.


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