La desesperada petición de una residencia de Madrid antes del pico de fallecimientos por coronavirus

Fueron enviados a casa el 45,9% de la plantilla a causa de las complicaciones de salud

Centro residencial Vitalia, de Leganés
Imagen del centro residencial Vitalia, de Leganés | Vitalia

Según ha informado ‘Vozpópuli’, desde el centro de gente mayor Vitalia de Leganés se envió un escrito a la Consejería de Sanidad madrileña el pasado 26 de marzo pidiendo ayuda a causa de la situación provocada por el coronavirus. En la misiva detallaban que 49 de sus residentes presentaban síntomas de covid-19 y, tras llegar la Unidad Militar de Emergencias (UME), encontraron once fallecidos en su cámara mortuoria.

La carta, escrita por Diana Muñoz, directora del centro, explica que en su centro hay 232 personas en sus habitaciones y tienen una plantilla de 188 empleados.

Indican que había un caso de positivo por coronavirus entre los residentes del centro y que en aquellos momentos —26 de marzo— otros 49 residentes presentaban «síntomas de contagio». Especifican que sobre esos 49 residentes sintomáticos no se realizaron tests, pero que los aislaron para evitar situaciones peores.

Además, indicaban que desde el pasado 15 de marzo hasta el día 26 de marzo se habían registrado un total de 29 fallecimientos en la residencia, de los cuales 22 habían presentado síntomas compatibles con coronavirus. A pesar de ello, no se pudo confirmar que los fallecidos hubiesen muerto por la enfermedad.

Funerarias saturadas

La situación empezó a complicarse el día 18 de marzo, al no poder hacer ninguna derivación de los residentes enfermos a centros sanitarios. Indican que el día 25 llegaron varias ambulancias para llevarse a cuatro personas enfermas, pero que fueron devueltos al centro Vitalia «sin llegar a ser atendidos en el hospital».

Los servicios funerarios se encontraban en situación de «saturación» de los servicios funerarios, tal y como refleja ‘Vozpópuli’. Desde la residencia alegan que se produjeron «grandes demoras» en la recogida de cadáveres del centro, tal y como informó la UME al llegar al lugar el pasado día 28 de marzo.

Las dificultades de la residencia no tan solo nacían de la crítica situación de salud de sus residentes, sino que también afectó al personal del centro. Indicaron en la carta que en total, habían sido enviados a casa el 45,9% de la plantilla, unos por haber contraído coronavirus, otros por padecer síntomas o patologías previas agraviadas.

Así, con la situación insostenible en la residencia, la directora optó por «solicitar el auxilio y la intervención del centro» a causa de «la imposibilidad» de cumplir las medidas de aislamiento por falta de material y de recursos humanos. A pesar de ello, se contrató a media plantilla nueva, lo que aligeró la carga de trabajo, pero también acarreó problemas, pues muchos de los contratados no estaban familiarizados con los protocolos a seguir.

Además, cabe destacar que, para los sanitarios, el tenerse que cambiar de atuendo de paciente en paciente les roba mucho tiempo, lo que multiplica por cuatro el tiempo que se tarda en atender a varios pacientes con esta situación en comparación a una situación normal.

Sin poder retirar a los fallecidos

En el escrito se reconoce, desde la residencia, la «imposibilidad de gestionar adecuadamente la conservación y retirada de cadáveres por acumulación y retraso de los servicios funerarios».

Dos días después, tal y como indican en la misiva, se produjo el pico de fallecidos que fueron nueve. De los nueve fallecidos, tres pudieron ser entregados a funerarias, la UME trasladó a otros tres y los otros dos fallecidos quedaron en la cámara mortuoria del centro residencial.


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