Coronavirus: La sorprendente decisión de un anciano al conocer la macabra situación de su residencia en Madrid

El primer positivo por coronavirus en el centro en el que se encontraba Don Rafael fue a principios de marzo

Personal sanitario en una residencia de Madrid durante la crisis del coronavirus
La situación en las residencias madrileñas es alarmante a causa del coronavirus | España Diario

Don Rafael, de 89 años, abandonó la residencia en la que se encontraba a causa del miedo que le provocó la situación que se estaba desencadenando en ella por el coronavirus. Don Rafael tomó la decisión tras hablar con un empleado, que le dijo que la situación era crítica. Poco después, se marchaba del centro Orpea por la puerta principal mientras su hija lo esperaba en la puerta.

Don Rafael García fue jurista y criminólogo, durante 43 años desempeñó funciones en el cuerpo técnico del Ministerio de Interior. Un hombre lo suficientemente curtido como para entender que cosas raras sucedían en el centro en el que se encontraba. El descenso de personal, personas aisladas y profesionales que no entraban a limpiar en las habitaciones por miedo al contagio de coronavirus.

«Mi vida estaba en peligro»

Entonces decidió que llamaría a su hija y se iría con ella. Y así lo hizo el día 20 de marzo, cuando abandonó la residencia por propia voluntad. Según ha explicado a el medio ‘El País’: «La tuve que dejar —la residencia— al averiguar de forma indirecta y bajo secreto de un empleado que mi salud, y hasta mi vida, estaban en peligro».

El primer positivo por coronavirus en el centro en el que se encontraba Don Rafael fue a principios de marzo. Esa misma mañana desayunó con el hombre registrado con coronavirus y, tras levantarse de la mesa, jamás volvió a verle. «Soy una persona curtida en duros avatares, propios y ajenos. Sin embargo, ya no me han servido para superar lo que se estaba viviendo en la residencia», explicaba.

«Aunque cerca de los 90 años, con piernas ya lentas y patologías graves, pero con mi cabeza en perfecto estado, no deseo enfrentarme a los momentos finales de la vida, si es que me tocara ya, de la forma en la que muchos, por abandono o por negligencia, y en la soledad más absoluta, lo están sufriendo», comenta desde el ordenador de su hija al citado medio.


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