¿Llevas todo el día el pijama durante el coronavirus? Debes leer esto ya

Los psicólogos aconsejan adquirir unas rutinas para evitar ansiedad y depresión durante el confinamiento

Una mujer en pijama frente al ordenador en su cama
Llevar el pijama todo el día es perjudicial para tu estabilidad emocional | Cedida

Una semana ya nos parecía mucho. La segunda se no hizo eterna. Y con el anuncio de la prórroga del estado de alarma durante 15 días más a más de uno se le vino el mundo encima. Sin embargo, los expertos dan una serie de recomendaciones para cambiar el estado de ánimo y una de ellas tiene que ver con la indumentaria: ¡Nada de ir en pijama!

Estos días nuestras vidas quedan confinadas en el hogar, que se convierte en lugar de trabajo, recreo, gimnasio y espacio de intimidad. Y muchos se pasean en pijama todo el día, incluso para sentarse frente al ordenador y ponerse a trabajar. 

Pero afrontar el teletrabajo en pijama, como otras actividades en la casa durante el día, es perjudicial según los psicólogos porque incide en la falta de estructura y de rutinas que lleva a la desorganización y la pereza y, en última instancia, a la ansiedad y la depresión.

La falta de rutinas, carecer de un horario fijo, ir en pijama por la casa, no ducharse, estar todo el día en el sofá y otros hábitos similares pueden causar estrés y depresión. Por eso es importante recuperar los hábitos cuanto antes, y esto empieza por el vestir.

Siendo conscientes de la excepcionalidad del momento, es importante recuperar algunas rutinas como la apertura y el cierre de la jornada laboral que ayudan a separar el ocio del empleo. Por ejemplo, afeitarte y ducharte, tomar café, desayunar, escuchar tu música favorita o maquillarte antes de ponerte a trabajar, y una vez terminado el trabajo, pasear al perro, ponerte de nuevo el pijama tomarte una copa o relajarte viendo la tele.

Factores de ansiedad y depresión 

Según los psicólogos hay varios factores que pueden desencadenar malestar emocional, y algunos se presentan como un riesgo a tener en cuenta estos días, como la pérdida de la estructura de vida y las rutinas en el día a día.

Además, la falta de luz solar puede complicar las cosas ya que el sol es generador de vitamina D y esta favorece las conexiones neuronales en el sistema nervioso central. La falta de vitamina D a la larga puede favorecer la aparición del estrés y la depresión, así que los expertos recomiendan tomar el sol en intervalos de 10 minutos en el balcón o la terraza.

Hay otros dos factores importantes que ponen en riesgo la estabilidad emocional. Uno de ellos es la falta de contacto físico con nuestros seres queridos. El otro es la pérdida de algunas actividades de ocio que sólo se pueden hacer al aire libre. 

Para hacer frente a estas carencias, los psicólogos recomiendan adquirir nuevas rutinas y acostumbrarse cuanto antes a ellas. Mentalizarse de que esta situación tiene un fin y acomodarse a las nuevas condiciones supliendo las carencias mencionadas ayuda no sólo a evitar situaciones de estrés y ansiedad sino también a prevenir posteriores trastornos emocionales.


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