Hernando, el fallecido en Ávila por Coronavirus y ejemplo de lo que pasa. Muy duro

Jenny no sabía que esa sería la última vez que escucharía la voz de su padre

Personal mèdic equipat contra el contagi del coronavirus
Medidas de seguridad por coronavirus | Europa Press

«Me dijeron que no podían ir una segunda vez. Yo le había notado muy mal por el teléfono, estaba claramente mal, pero ni ellos ni la Guardia Civil pudieron acercarse», así lo explica la hija del fallecido, una española de origen colombiano de 45 años, Jenny Paola Olivares, quien confinada en su hogar como la mayoría de ciudadanos se vio imposibilitada para acudir al domicilio de su padre, Hernando, de 84 años de edad.

Un testimonio que recoge 'El Mundo', pero que, lamentablemente, no es sino un testimonio más entre cientos que reflejan el drama al que se enfrenta nuestro país por la crisis de coronavirus SARS-CoV-2.

«Les avisé de que estaba muy mal, porque él se medicaba para la tensión, y me dijeron del centro de salud que irían. Estuvieron llamando a la puerta, pero mi padre estaba tan mal que les oyó, pero no pudo levantarse, me lo dijo él mismo: 'Les he escuchado, pero no he podido llegar'». 

Un testimonio que no puede por menos que poner los pelos de punta. Una crónica negra, la del COVID-19, que azota a lo ancho y largo del planeta estos días y que deja tras de sí casos tan devastadores como el de Jenny y su recién fallecido padre, Hernando Augusto Olivares Vargas.

«Así que le pedí que dejara la puerta abierta, y les volví a llamar para que fueran... Mi padre vive al lado del centro de salud, a 20 números. Y ahí me dijeron que ya no podían salir, por el protocolo del coronavirus, aunque le conocían y sabían que no estaba bien. Estaba tan asustada que avisé a mi excuñado, que fue a la casa, entró... Y se encontró a mi padre muerto».

La asistencia sanitaria no llegaba

El trágico suceso tenía lugar el pasado martes 16, después de que el padre solicitara asistencia sanitaria en su hogar, una ayuda que no llegaba a tiempo, en primer lugar, porque el fallecido fue incapaz de desplazarse hasta la puerta de entrada. En segundo, porque, cuando el excuñado lograba acceder al inmueble, el fatal desenlace se había desatado.

Un funesto episodio que deja de manifiesto las limitaciones a que se enfrenta nuestro país a la hora de paliar esta crisis de la salud mundial sin precedentes. La familia del fallecido, de acuerdo con el relato recogido por El Mundo, interpondrá una demanda ante la Junta de Castilla y León. El centro de salud del que Hernando solicitó la ayuda se encuentra en Cebreros, Ávila.

«Me dijeron que no podían ir una segunda vez. Yo le había notado muy mal por el teléfono, estaba claramente mal, pero ni ellos ni la Guardia Civil pudieron acercarse», explica la desolada hija, que rompe en sollozos al tiempo que relata los hechos a El Mundo mediante conexión telefónica.

Un vecino de la familia, explica Jenny, médico de profesión, se negó a que los sanitarios certificaran la muerte por contagio de coronavirus. De hecho, recoge 'El Mundo', nunca se podrá saber con exactitud cuáles fueron las causas del fallecimiento de Hernando. Por lo pronto, la versión oficial es parada cardiorrespiratoria y fallo multiorgánico.

«De hecho, a mi padre le querían poner en el informe de su muerte que había fallecido de coronavirus, pero un médico vecino les dijo que en absoluto, que no había prueba ninguna de ello, porque ni siquiera le hicieron la prueba. Al final, pusieron parada cardiorrespiratoria, y fallo multiorgánico, y le tuvimos que cremar sin hacerle la autopsia». 

Resultado de esta situación, con la colaboración de la Asociación del Defensor del Paciente, presidida por Carmen Flores, la familia del fallecido está a la espera de poner una reclamación ante la Administración de Castilla y León con el fin de que determine si hubo negligencias durante la actuación.

Relata 'El Mundo': «A preguntas de este diario, la Administración regional aseguró que Gerencia de Asistencia Sanitaria de Ávila abrirá un expediente informativo para conocer las circunstancias de la muerte de Olivares».

Test coronavirus
Test coronavirus | Pixabay

El fallecido no fue sometido al test por contagio de COVID-19

Una familia originaria de Colombia, que se había establecido en España después de que la madre y esposa falleciera por un cáncer en su país de origen hace 20 años.

Los hechos se inician la noche del lunes 16, horas antes del fatal desenlace. Explica Jenny Olivares para 'El Mundo' que le extrañó que su padre no la telefoneara para darle las buenas noches. «Me extrañó que no llamara y le pedí a la expareja de mi hermana, que vive allí, que por favor pasara a verle. Fue y se lo encontró como raro, que estaba como adormilado, quizás con sueño»

Como comentábamos al inicio de la noticia, esto no supondría más que los primeros instantes de una fatal desenlace, un evento trágico cuya protagonista femenina, hija del fallecido, tuvo que presenciarlo desde la distancia y ante la impotencia de hallarse confinada en casa como medida preventiva.

«Me pasé toda la noche un poco preocupada, y le llamé pronto por la mañana, porque sé que él se levanta pronto. Llamé a las 6.30, y nada, no me cogió, y me preocupé más. Me cogió a las 7.00. Le pregunté si le habían llamado del centro de salud estos días y me dijo que no. Así que llamé al centro», explica Jenny.

Hernando Olivares, fallecido a la edad de 84 años en la soledad de su hogar, se encontraba a la esperar de recibir un botón de teleasistencia. «En el centro de salud, donde le conocían muy bien, me dijeron que claro que le habían llamado, como a todos los mayores en una situación vulnerable de pueblo, pero que no les había cogido el teléfono. Realmente, mi padre estaba en lista de espera para conseguir el botón de teleasistencia».

De nuevo, una ayuda que no llega a tiempo. Continúa relatando Jenny Olivares para 'El Mundo': «Les dije que no estaba bien, que se sentía claramente mal y que por favor pasaran a verle. Me dijeron que irían. Al rato, llamé a mi padre, creo que eran las 8.30».

La última vez que escuchó su voz, una muerte en soledad

Confinamiento covid-19

En este punto, la tragedia estaba a pocos instantes de desatarse. «Él me dijo: 'Han estado aquí, les he oído llamar a la puerta, pero no he podido llegar'. Me di cuenta de que estaba realmente mal. Entonces le dije que dejara la puerta abierta, que yo iba a llamar de nuevo para pedir que fueran. Me dijo que dejaría abierta la puerta».

Una pesadilla de la que Jenny estaba a punto de despertar desconocedora de que esa sería la última vez que escucharía la voz de su padre: «Han estado aquí, les he oído llamar a la puerta, pero no he podido llegar».

Inmediatamente después de interrumpir la comunicación con su padre, Jenny vuelve a telefonear al centro de salud de Cebreros. «Llamo al centro de salud y me dicen que han estado a la puerta, llamando, por espacio de 20 minutos, y que no ha abierto nadie. Les explico que mi papá se encuentra muy mal, que por favor se acerquen, que ha dejado abierta la puerta».

Confinada en su casa, Jenny actúa con celeridad, pero mediante llamadas de teléfono como único medio a su alcance. «Me dicen que ya es imposible por el protocolo de coronavirus, y me pasan con una enfermera. Ella es simpática conmigo, me dice que mi padre es muy conocido en el centro de salud, pero que no pueden ir a verle, que el protocolo no les deja abandonar el centro».

Recordemos aquí que el fallecido residía a escasas calles del centro de salud, lo mismo sucede con el cartel de la Guardia Civil, a donde seguidamente telefoneó Jenny clamando ayuda.

«Me dicen que no pueden ir tampoco, que a quien tengo que llamar es al centro de salud. En mi desesperación, llamo de nuevo a mi excuñado, que se había ido a trabajar... Pero resulta que se ha quedado sin batería. Le mando un mensaje y cuando vuelve a encender el móvil, dos horas después, va corriendo a la casa, abre la puerta y se encuentra a mi padre muerto, tirado en el suelo».

Tanto Jenny como su excuñado llaman inmediatamente al 112. Lo que sigue a continuación es el episodio que, según palabras de la hija del fallecido, tiene lugar tras el levantamiento de cadáver. 

«Intentan consignar en el acta de defunción que mi padre tenía coronavirus, y por suerte un médico vecino, que era amigo de mi padre, les dice que 'eso no se puede hacer si ni siquiera le han hecho la prueba'. Los sanitarios consignan sencillamente parada cardiorrespiratoria, y 'no le hacen ni un exudado, ni un frotis, ni nada. A mi cuñado le dicen que se vaya a su casa, lave su ropa y se bañe».

Una inmediatez que roza la mala praxis. Un levantamiento de cadáver muy lejos de ser el reglamentario en los casos de 'post mórtem'. Acompañada de su hermana, Jenny puede desplazarse al fin hasta el centro sanitario de Cebreros. «Ni siquiera nos dejan ver el cadáver de mi padre».

A esto le sigue el desenlace de la crónica negra. Jenny explica que había enviado a su padre por 'Correos' «un lote de geles y unas mascarillas que hice yo misma», ahora es ella quien ha de ir a dicha oficina para recoger el envío. De camino a la oficina, tiene lugar otro evento que, de nuevo, no hace sino reflejar el estado de alerta máxima en el que se halla nuestro país.

Una patrulla de policía avista a las dos hermanas caminando por la calle, a lo que las detienen para preguntarles qué hacen fuera de sus hogares cuando tendrían que hallarse en confinamiento. Ambas mujeres les narran lo sucedido, el fallecimiento de su padre y las condiciones en que ha tenido lugar.

Rápidamente, los dos agentes «nos devuelven al centro de salud», explica Jenny, «empeñados en que nos tienen que hacer la prueba del coronavirus, pero en el centro dicen que no, que mi padre no ha muerto de eso».

Llegado el momento, el cuerpo es trasladado al crematorio de Talavera. Jenny relata: «Gracias a que el alcalde de Cebreros se porta muy bien y nos lo paga, ya que mi padre no tenía ningún dinero, y luego vuelven a la casa a llevarnos las cosas y a desinfectar... Pero en realidad nadie nos ha dicho cómo hacerlo, yo tengo un niño pequeño y, si mi padre tuvo coronavirus, perfectamente he podido cogerlo y contagiárselo».

Una crónica negra que relata 'El Mundo' y recoge España Diario para sus lectores. Una trágica historia que no hace sino poner de claro manifiesto el desesperanzador escenario que, para muchos, está suponiendo está pandemia mundial por SARS-CoV-19.


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