Futuro negro: Lo que seguro pasará tras el estado de alarma

Las previsiones apuntan a que la recuperación económica de las empresas va a ser muy lenta y los despidos se acentuarán tras el estado de alarma

Cola en la oficina de empleo
Los expertos esperan que la destrucción de empleo se acentúe tras el estado de alarma por las consecuencias de la crisis. | EFE
 

Estamos ante una crisis sin precedentes que nos deja el peor mes de nuestra historia en cuanto a resultados económicos y laborales.

El mes de marzo cerró con 834.000 empleos destruidos a pesar de las medidas del ejecutivo de Pedro Sánchez para intentar sostener las cifras de desempleo a través del ERTE y la prohibición de los despidos por causas económicas, técnicas, organizativas y de producción causadas por el coronavirus.

Sin embargo, las medidas no impiden que se sigan produciendo despidos en compañías de todos los tamaños que ya acusaban pérdidas antes del coronavirus. 

«Estamos viendo un gran número de despidos objetivos que alegan la insostenible situación de la empresa antes del virus, extinciones de contrato por no superar el periodo de prueba; despidos disciplinarios… Y cuando pase el estado de alarma, creemos que la destrucción de empleo va a ser mucho mayor», señala a 'El Confidencial' Tomás Roca, socio del bufete laboralista Roca Doménech.

Lenta recuperación económica

El problema es que la dramática situación que vivimos ahora se presenta como el comienzo de una crisis económica que conllevará una fuerte destrucción de empleo a lo largo del año. 

Según apuntan diversos expertos y empresas consultoras, la recuperación económica va a ser mucho más lenta de lo que se espera, especialmente en algunos sectores estratégicos como el turismo. 

Las empresas que aplicaron ERTE se comprometen a mantener el puesto de empleo por lo menos seis meses y, en caso de incumplimiento, deberán devolver las ayudas.

El problema es que muchas empresas no pueden garantizar el mantenimiento del empleo dentro de seis meses. Una agencia de viajes, por ejemplo, tendrá que esperar quizás hasta diciembre para comenzar su recuperación económica, una situación insostenible que llevará a la quiebra a muchas empresas.

Los expedientes de regulación de empleo también generan otro problema para los empresarios y se trata de la dificultad de acogerse al ERTE de fuerza mayor, que exime al empresario de pagar las cotizaciones.

El ERTE ordinario, por su parte, sigue conllevando el pago de las cargas sociales que en muchas empresas supone hasta un tercio de los gastos totales.

Con tanto gasto y cero ingresos muchas empresas no podrán mantener su actividad una vez finalice el estado de alarma porque los créditos del ICO suponen en muchos casos un endeudamiento que las empresas no podrán asumir si su recuperación económica se alarga tanto en el tiempo.

La cuestión es que estamos ante una situación tan excepcional y novedosa que cualquier predicción puede quedarse corta, especialmente si tenemos en cuenta que la crisis sanitaria y económica se está produciendo a nivel mundial.


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