¡Urgente! El problema con los muertos por coronavirus que nadie ha tenido en cuenta

Hay listas de espera de tres días

Enfermera con mascarilla en una residencia de ancianos
Las funerarias de Madrid, colapsadas por el aumento de fallecimientos | EFE

En la Comunidad de Madrid hay un total de 5.637 infectados y 598 fallecidos por el Covid-19, cifras que van en aumento a medida que pasan las horas. La mayor preocupación es que el elevado número de contagios acabe por colapsar el sistema sanitario -los profesionales de la salud subrayan ya la falta de medios- pero hay otros sectores que tampoco dan abasto. Es el caso de las funerarias.

«En Madrid, a los fallecidos de este miércoles les están dando hora para el sábado», aseguran un trabajador a ‘El Español’. Cabe destacar que, en circunstancias normales, una persona fallecida podría ser incinerada pasadas 24 horas, pero debido al elevado número de decesos por el coronavirus, hay listas de espera de hasta tres días. «Se están juntando los muertos del coronavirus con los habituales», declara.

La situación es tal que, según afirma este trabajador de una funeraria con presencia en toda la Comunidad de Madrid, tienen que llevar los fallecidos a provincias de la periferia, «a hacer las incineraciones a Ciudad Real, Ávila o Segovia». Pero el problema no es solo la incineración de los cuerpos, sino atender a las familias en el proceso: «Tardamos un par de horas en poder dar una solución, algo que antes no pasaba».

Protocolo específico para fallecidos por coronavirus

Por otro lado, hay que tener en cuenta que el procedimiento no es el mismo en un fallecido por coronavirus, ya que se requiere de un protocolo específico. Según señala la fuente al citado medio, primero hay que introducir el cuerpo en una bolsa hermética biodegradable y después sellar el ataúd, todo ella llevado a cabo por personal especializado.

Durante el Decreto de alerta está prohibido realizar velatorios, aunque los entierros se pueden seguir celebrando con una número reducido de personas. Para prevenir el contagio, los asistentes deben guardar las distancias. «Un compañero de trabajo en cuarentena no ha podido despedirse de su padre fallecido el viernes», asegura el trabajador, y sentencia: «No es el mejor marzo de nuestras vidas».


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