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El esperanzador mensaje de una enfermera española: «Tenemos más ganas de salvar que miedo a contagiarnos»

«Debemos ser más listos que el virus. Hay que quitarle el punto de deshumanización que tiene», argumenta María José
Técinco montando kits de salud en un hospital
«Hay gente que sufre sola y muere sola. Es terrorífico», explicaba la sanitaria | España Diario

«No somos héroes. Sólo somos personas normales, con sueldos mundanos, que trabajamos por vocación, que disfrutamos de la satisfacción de curar a alguien, de ver que los pacientes pueden recuperar sus vidas», manifiesta una enfermera con una dilatada trayectoria al medio ‘Diario Sur’. 

El personal sanitario se ha erigido como uno de los pilares fundamentales para superar una de las mayores crisis por las que ha pasado España, Europa y el mundo entero: el coronavirus. Por ello, muchísima gente demuestra su cariño y su admiración por el gremio sanitario, que desgraciadamente no goza de la reputación que hoy atesora durante todo el año… A pesar de ello, de hacer turnos interminables, de que compañeros caigan enfermos por el virus, que trabajen en unas condiciones al límite, no se consideran héroes.

Cuenta la enfermera al citado medio que cometen errores, que nadie puede estar durante una jornada de 12 horas con la concentración al máximo: «Después de doce horas de guardia, te sientas donde no debes, se cae el bolígrafo al suelo y lo coges, te tocas la cara con el guante, dejas las gafas encima de la mesa... Son gestos que haces sin darte cuenta».

El valor y el coraje que están demostrando es un ejemplo a seguir en todos los oficios del mundo: «Tenemos más ganas de salvar vidas que miedo de contagiarnos», afirmaba María José en ‘Diario Sur’. 

Su mayor preocupación

Pero no todo es valor y perseverancia, es muy consciente de que en cuanto sale del hospital, pone en cierto peligro a personas muy importantes en su vida: su familia. «Me dolería por ellos —sus hijos de 15 y 19 años— porque están portándose tan bien, respetando el confinamiento, que no quisiera que se contagiaran por mi culpa».

Además, también ha remarcado una de las cosas más crueles del virus: la soledad que se vive al estar contagiado. «Lo más duro de esta pandemia es la parte emocional, el aislamiento absoluto. Hay gente que sufre sola y muere sola. Nadie los ve, salvo nosotros. Eso es terrorífico para las familias».

«No tienen el calor de los suyos»

María José ha remarcado a ‘Diario Sur’ que: «Siempre animamos a los familiares a que les hablen y acaricien, pero con el coronavirus eso no es posible porque los contagiados están completamente aislados».

A pesar de que les suponga una carga laboral más, los enfermeros y médicos tratan de trasladar el máximo de compañía familiar a los enfermos: «Son pacientes que no tienen el calor de los suyos. Es el desgarro más absoluto. Intentamos hacer videollamadas, imprimir fotografías para colocarlas en los cabeceros de las camas y darles los mensajes de ánimo que nos llegan. Debemos ser más listos que el virus. Hay que quitarle el punto de deshumanización que tiene».

La enfermera ha explicado que el momento de mayor alegría fue cuando extubaron a un paciente por coronavirus. Un paciente, recuerda, requiere de muchos cuidados y la felicidad que se siente al ver que, tras haber luchado y peleado muchísimo, la salud de ese paciente parece que se restablece, es la mayor de las satisfacciones.

María José recuerda que «los primeros casos entraron con cuentagotas». «Estuvimos una semana con tres contagiados. Ya ahí nos dimos cuenta de que no era un virus inofensivo sino una enfermedad grave, pero no fue hasta varios días después cuando vimos que nos desbordábamos».

A pesar de ello, destaca que «en ningún momento ha habido falta de medicamentos, nunca». Añade que tienen el material de protección justo, pero que de momento «es suficiente».



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