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Animales en peligro y grave crisis sin precedentes en los refugios de España por culpa del coronavirus

El confinamiento de todo el país ha paralizado las adopciones en estos centros, donde se amontonan los animales y su futuro es incierto
Una mujer protegida contra el coronavirus acaricia a un perro de la perrera de Ribamontes
Los regudios de animales están al límite por culpa del coronavirus | EFE

 

Sin voluntarios para pasear animales, ni visitas de adoptantes o familias de acogida, sin posibilidad de enviar animales fuera ni financiarse con venta de productos en ferias o mercadillos, los centros de acogida y refugios de animales están al límite de su capacidad y lanzan un SOS que alivie su situación.

Este es el caso del Centro Canino Ribamonte (Cheste) o el refugio Petjades Trobades (Torrent), que rondan el centenar de animales en sus instalaciones y que, sin poder darlos en acogida o adopción, se las ven y desean para alimentarlos, llevarlos al veterinario o sacarlos de paseo sin apenas personal y poca financiación.

Los propietarios de estos centros consideran que, a pesar del confinamiento, se podría permitir la visita controlada «y con todas las medidas de seguridad» de personas que quieran adoptar tanto a los refugios como al veterinario, de donde puedan salir ya «con el chip y el contrato de adopción firmado».

 

Unos hábitos perdidos

El responsable del Centro Canino Ribamonte, Antonio García, explica a EFE que antes del estado de alarma los voluntarios acudían a las instalaciones para «sacar a los perros y socializarlos» pero ahora lo hacen ellos y solo pueden ir al centro los propietarios de perros extraviados y con chip, pero no gente que quiere adoptar.

El refugio de Cheste, que tiene ochenta perros, trabaja mediante un contrato con el ayuntamiento, que les requiere para la recogida de animales cuando hay avisos y que financia la estancia de los animales durante 20 días, tras los cuales pasan a ser propiedad del centro.

 

Animales amontonados

«Se amontonan los animales» si no hay adopción y tenemos un problema grande porque habrá muchos y hay que alimentarlos, desparasitarlos y vacunarlos, «aunque el veterinario sí que puede hacer alguna visita», apunta. Añade además que suelen mandar animales a Alemania, Italia, Francia u Holanda, pero esas salidas «están paralizadas».

Aunque tienen varios parques con amplios terrenos, asegura que es «costoso» sacarlos a pasear sin voluntarios porque lo hacen entre su hijo y él, que viven en el centro, y un trabajador. Explica que esta simple tarea ya es muy costosa porque «todos los perros no pueden estar juntos y te pasas todo el día sacando y entrando perros».

«Si dejaran que viniese la gente a adoptar, con las medidas de protección adecuadas, y se dejara venir a los voluntarios también como manda la ley, sería una gran ayuda», sostiene.

 

Llegada repentina del estado de alarma

Por su parte, la responsable del refugio de Torrent, Ana Laso, explica que la declaración del estado de alarma les pilló con varias camadas nuevas, un total de 25 cachorros que se unían a los perros y gatos que ya tenían. Ahora, en total tienen en el refugio 42 perros y 66 gatos, más la treintena que tienen en su propiedad.

«El problema es que ahora tenemos que hacer lo mismo, pero sin voluntarios», sostiene, y explica que normalmente a los animales adultos los dan primero en acogida hasta la adopción definitiva y los adoptantes van a verlos al refugio, mientras que a los cachorros los «ven con fotos y vídeo» y la cita es en el veterinario.

«Si lo quieren, salen de allí con chip y el contrato de adopción firmado», señala. El problema es que no dan adopciones sin el chip «y ahora no se puede salir para ir al veterinario a formalizarla».

Tampoco pueden realizar adopciones fuera de la Comunidad Valenciana porque la gente no puede desplazarse y la firma «siempre es presencial», lo que hace que cada vez haya más animales en el refugio.

 

Sin fuentes de financiación

A ello, se añade el problema económico porque el refugio «ha dejado de realizar eventos, ferias y recogida de alimentos», que es como se financian, pero siguen «pagando el alquiler, la luz y al veterinario».

«Estamos acumulando deuda porque tenemos que seguir haciendo lo que hacemos», señala, y propone que les permitan, con todas las garantías de prevención, «ir al veterinario y que la gente vaya al refugio para que puedan ir saliendo animales».

Explica que «mucha gente» le ha dicho que adoptaban durante la cuarentena porque ahora tienen tiempo o que solo pueden acoger durante ese periodo porque luego trabajan. Aunque cree sinceramente que antes no podían realmente ocuparse de los animales y no lo hacen de mala fe, reclama que se habiliten condiciones para permitir más adopciones.

«No hace daño que saquen al perro si respetan las medidas de seguridad, que no se junten con otros perros y que no vayan a los parques caninos. A nosotros eso nos aliviaría», concluye.



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